Cuéllar vive con pasión su tercer encierro en unas fiestas que no defraudan

La localidad segoviana de Cuéllar celebró un nuevo encierro en el marco de sus populares fiestas patronales, consolidando una tradición que presume de ser la más antigua de España en su género y que cada año convoca a miles de personas llegadas de toda la región y más allá.

Cuéllar vive con pasión su tercer encierro en unas fiestas que no defraudan

El tercer encierro de las fiestas discurrió por las calles de siempre, esas mismas vías empedradas que llevan siglos siendo testigos de la bravura de los astados y la emoción de los corredores. La jornada arrancó temprano, con el ambiente festivo propio de unos días en los que Cuéllar se entrega por completo a su celebración más emblemática.

Como es habitual, los toros recorrieron el trazado tradicional entre el griterío del público apostado en las vallas y los balcones, mientras los mozos ponían a prueba sus nervios y su conocimiento de un recorrido que exige tanto valentía como respeto por el animal.

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La participación fue numerosa, con corredores tanto locales como foráneos que no quisieron perderse uno de los encierros más singulares de Castilla y León. El ambiente en las horas previas ya daba pistas de que la jornada sería intensa, con las calles animadas desde primera hora de la mañana y las peñas marcando el ritmo festivo de la villa.

Los encierros de Cuéllar, que cuentan con la distinción de Fiesta de Interés Turístico Nacional, no solo atraen a quienes buscan la adrenalina del recorrido, sino también a quienes disfrutan del espectáculo desde la barrera, convirtiendo cada mañana de encierro en un acontecimiento colectivo que une a vecinos y visitantes.

Tras el encierro, la jornada continuó con los actos festivos programados, dando paso a una tarde y noche que prometen mantener el nivel de celebración que caracteriza a estas fiestas.

Cuéllar, fiel a sí misma, sigue demostrando que su fiesta más querida no solo resiste el paso del tiempo, sino que lo hace con una energía renovada que la mantiene bien viva en el corazón de quienes la viven año tras año.