Una inscripción en la torre de la iglesia de San Miguel de Cuéllar guarda desde hace casi dos siglos el eco silencioso de uno de los episodios más dramáticos de la historia local segoviana: el asedio carlista de julio de 1838 que dejó marcada a la villa para siempre.

La leyenda grabada en la campana que los campaneros cántabros conocidos como «los Diegos» fundieron en 1847 es reveladora: «EN EL AÑO TREINTA Y OCHO FUI DESTRUIDA Y EN EL DE CUARENTA Y SIETE POR LOS DIEGOS FUI FUNDIDA». Esas palabras no son solo un dato técnico, son la huella directa de una guerra civil que sacudió España entera y que en Cuéllar tuvo un capítulo especialmente cruel.
El 22 de julio de 1838, coincidiendo con el día de la Magdalena, la partida carlista del brigadier Juan Manuel Balmaseda, conocida como los Húsares de Ontoria, se presentó en la localidad. Balmaseda era un audaz militar burgalés que operaba por las provincias de Burgos, Soria y Segovia en defensa de los derechos dinásticos del pretendiente Carlos María Isidro.
En Cuéllar había una pequeña guarnición isabelina de veintidós soldados. Ante la llegada de los carlistas, se hicieron fuertes en la propia torre de San Miguel. Balmaseda les exigió la rendición. Ante la negativa, ordenó apilar el mobiliario de la iglesia y prender fuego a la base de la torre.
Las llamas y el humo comenzaron a asfixiar a los defensores. El oficial que los mandaba se negó a capitular, pero sus propios hombres, al límite de sus fuerzas, lo arrojaron desde la torre para poder rendirse. Balmaseda apagó el fuego y permitió descender a los supervivientes, que se alistaron en las filas carlistas.
El final de aquellos soldados fue igualmente trágico. Capturados más tarde por las tropas liberales, fueron sometidos a consejo de guerra. Un sargento y cuatro hombres fueron ejecutados; el resto, condenados a prisión. El general Espartero hizo pública la sentencia como advertencia para sus tropas.
La campaña reflundida en 1847 es, en cierta forma, el último testigo material de aquella jornada. Un trozo de bronce que sobrevivió al fuego, a la guerra y al tiempo para recordar que Cuéllar también pagó su precio en una de las contiendas más dolorosas de la historia española.
Más noticias de Segovia
Una diseñadora de Navas de Oro conquista el cartel de las fiestas de Nava de la Asunción con un homenaje al primer encierro nocturno
La calle Los Depósitos de Segovia cortará el tráfico varios días consecutivos a partir de este jueves
Mil litros de ácido corrosivo en Hontoria dejan seis trabajadores afectados y tres horas de emergencia en el polígono