Un hombre ha sido arrestado en la estación de Chamartín-Clara Campoamor de Madrid después de engañar a al menos tres víctimas durante casi dos años. El método era siempre el mismo: presentarse como agente de la Guardia Civil, mostrar una placa y prometer acceso preferente a subastas judiciales de viviendas y vehículos. El botín acumulado supera los 135.000 euros.

La primera denuncia llegó en agosto de 2024. Una mujer explicó a la Policía Nacional que el sospechoso le había asegurado que podía conseguirle una vivienda en subasta judicial a precio ventajoso. Para acceder a esa supuesta operación, le pidió 45.000 euros en efectivo. Quedaron en un establecimiento, él recibió el dinero, salió con la excusa de atender una llamada y no volvió.
No fue un caso aislado. Casi un año después, en agosto de 2025, otra persona entregó más de 43.000 euros, entre efectivo y tarjetas regalo de alto valor, bajo las mismas promesas. La escena se repitió punto por punto: la entrega en un local, la excusa de la llamada y la desaparición.
La tercera víctima lo conoció a través de redes sociales. En julio de 2026 le entregó 47.000 euros en efectivo para la compra de una furgoneta y varias propiedades en subasta. Esta vez el perjuicio fue aún mayor: el investigado se habría apropiado también de pertenencias personales y de una maleta que la víctima había dejado en un alojamiento. Cuando intentó localizar el lugar, descubrió que la dirección era falsa.
El modus operandi estaba muy trabajado. El sospechoso mostraba una placa, fotografías de sí mismo vestido con el uniforme de la Guardia Civil y otros símbolos del cuerpo para reforzar su credibilidad antes de presentar las supuestas oportunidades de negocio.
La investigación policial permitió seguir sus movimientos y anticipar que viajaría en tren a Madrid. La Policía Nacional desplegó un dispositivo especial en la estación de Chamartín-Clara Campoamor con agentes de los subgrupos de Estafas y Hurtos de la comisaría de distrito Centro.
El 10 de agosto, los agentes localizaron en el andén a un hombre cuyas características coincidían con las del investigado. Tras identificarlo, confirmaron que era la persona buscada y procedieron a su detención.
Las tres denuncias trazaban un patrón claro que finalmente llevó a su arresto. Las autoridades recuerdan que ningún agente de las fuerzas de seguridad puede intermediar de forma privada en subastas judiciales ni solicitar dinero en efectivo a cambio de gestiones de este tipo.
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