El festival mirandés cierra su 26ª edición con cifras históricas, un ambiente de celebración y una comunidad de seguidores que ya piensa en el próximo año antes de que se desmontaran los escenarios.

Miranda de Ebro vivió este fin de semana uno de sus mejores momentos culturales de los últimos años. Ebrovisión cerró sus cuatro días de música con cerca de 24.000 asistentes, una cifra que consolida el crecimiento acelerado del festival en los últimos años y que lo convierte en uno de los eventos de referencia del norte de España.
El dato más llamativo no llegó cuando terminó el último concierto, sino el viernes, mientras el festival aún estaba en marcha. La organización puso a la venta dentro del recinto los abonos para la edición de 2027 y en menos de una hora se habían agotado 600 pases, sin que los compradores conocieran todavía ni un solo nombre del cartel.
Para Ramiro Molinero, director del festival y de la Asociación Amigos de Rafael Izquierdo, esa respuesta lo dice todo. «Es una comunidad que se ha creado alrededor del Ebro», señaló al cerrar el balance de la edición. «Habla de la fidelización que tiene el público con el Ebro.»
El crecimiento no es nuevo, pero sí se ha acelerado. Molinero recordó que en tres o cuatro años el festival ha duplicado su público desde que apostó por un cambio de formato. El punto álgido llegó la noche del sábado, cuando el recinto estuvo a punto de registrar una entrada completa. «Poco nos faltó para hacer sold out», reconoció el director.
Los conciertos de Carlos Ares, Sanguijuelas del Guadiana y Lori Meyers fueron los más multitudinarios, aunque la programación reservó también alguna sorpresa. A los dos conciertos sorpresa habituales se sumó un tercero, y La Habitación Roja vivió una situación inusual al actuar dos días seguidos en escenarios distintos. Los nuevos espacios de dj’s congregaron además a cientos de personas durante las tardes y noches del viernes y el sábado.
El calor fue protagonista durante los cuatro días, pero no apagó el ambiente. «Había una magia en el ambiente maravillosa. Todo el mundo disfrutando, no había más que sonrisas y abrazos», describió Molinero.
Miranda también recibió el reconocimiento de su director. La ciudad acogió con calidez a miles de visitantes llegados de fuera, y esa implicación de los mirandeses forma parte del éxito de una edición que ya mira hacia 2027 con las pilas cargadas.
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