El ADN de un cable y la voz en una llamada bancaria destapan al asesino de una madre y su hijo en Hinojedo tras dos años y medio de investigación

La Guardia Civil ha logrado esclarecer uno de los crímenes más perturbadores de la región en los últimos años: el doble homicidio de Milagros, de 81 años, y su hijo Rubén, de 41, hallados muertos en su vivienda de la calle Darío Pedrajo de Hinojedo el 6 de marzo de 2024. Un análisis de ADN practicado el pasado mes de julio y la identificación de una voz en una llamada telefónica han resultado ser las pruebas definitivas que han llevado al autor confeso ante la justicia.

Todo comenzó aquella mañana de marzo cuando la hermana de Rubén, vecina de Suances, no lograba contactar con él ni con su madre. Preocupada, envió a su marido a comprobar qué ocurría. Al llegar, el hombre encontró una barra de pan colgada en la puerta y la luz de la habitación encendida. Nadie respondía. Entró por una puerta lateral sin llave y halló a Milagros tendida en el suelo de la salita, con un cable atado al cuello, sin vida. Poco después, los agentes de la Guardia Civil encontraron el cuerpo de Rubén en un cobertizo anexo a la casa, con una toalla en la boca y un cable eléctrico naranja atado al cuello y al cuerpo.

En aquel momento, la versión oficial apuntaba a que Rubén había matado a su madre antes de quitarse la vida. Una hipótesis que los vecinos rechazaron desde el primer día y que, dos años y medio después, ha quedado completamente descartada.

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Las autopsias preliminares fijaron la hora de la muerte entre las 09.00 y las 15.00 horas del 5 de marzo y concluyeron que Milagros murió por asfixia de etiología homicida, mientras que la muerte de Rubén quedó clasificada como violenta indeterminada. Sin embargo, en abril de 2024 los forenses confirmaron en sus informes definitivos que ambas muertes eran homicidios, y que Rubén presentaba además lesiones compatibles con defensa y lucha.

La investigación avanzó por dos frentes paralelos. Por un lado, un compañero del detenido, instalador de telefonía, reconoció su voz en unas llamadas realizadas al banco de Rubén para intentar extraer dinero de su cuenta. Por otro, el análisis genético de un cable y una llave de la luz encontrados en la vivienda reveló ADN de una persona desconocida que coincidía con el del sospechoso.

Ante el peso de las evidencias, el detenido terminó confesando los hechos. Un final que los vecinos de Hinojedo llevaban más de dos años esperando.