El alcalde de Meruelo, casi 50 años en el cargo, tendrá una calle con su nombre mientras aún gobierna

El municipio cántabro de Meruelo se ha convertido estos días en el escenario de una polémica inusual: el nuevo callejero municipal propone rebautizar la Avenida de San Miguel, una de las principales arterias del pueblo, con el nombre y apellidos de su actual alcalde, Evaristo Domínguez, quien acumula doce legislaturas consecutivas al frente del consistorio.

El alcalde de Meruelo, casi 50 años en el cargo, tendrá una calle con su nombre mientras aún gobierna

La propuesta no ha surgido del propio regidor, o al menos eso matiza él. Según Domínguez, han sido el resto de concejales de su equipo de gobierno, junto con la empresa contratada para elaborar el nuevo callejero, quienes han decidido que era el momento de dar ese paso. «Se van a cumplir casi 50 años desde que soy alcalde. He sido el artífice de esta calle y no veo por qué no puede llevar mi nombre», ha defendido el regidor popular, quien recuerda que en su día consiguió los fondos y el acuerdo de los vecinos para ceder trece metros de anchura y transformar lo que era un simple camino de servidumbre en la avenida que existe hoy.

La oposición, representada en solitario por el Grupo Municipal Regionalista del PRC, no lo ve así. Su portavoz, Alejandro Pascual, ha registrado un total de 43 alegaciones al documento y califica esta medida de «colofón» a un proyecto que, en su opinión, está «plagado de errores, incoherencias e incluso incumplimientos de la ordenanza reguladora de la nomenclatura y rotulación de las vías».

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Para los regionalistas, cambiar el nombre de la histórica Avenida de San Miguel va en contra del propio criterio de la ordenanza municipal, que obliga a preservar las denominaciones tradicionales. Pascual ha sido contundente: «Ordenar y modernizar el callejero no puede significar borrar nombres que forman parte de la memoria colectiva y de la identidad de nuestros pueblos, y mucho menos para honrar a un político que se encuentra en activo».

Más allá de la polémica sobre la calle, el PRC señala que el nuevo callejero arrastra problemas de fondo: inmuebles sin numerar, calles sin denominación, numeraciones duplicadas asignadas incluso a garajes y dependencias agrícolas, y criterios dispares según la zona del municipio. Fallos que, advierten, podrían dificultar la localización de viviendas por parte de los vecinos, los servicios de emergencias o Correos.

El alcalde, por su parte, ha restado importancia a las críticas y ha apuntado que «se acercan las elecciones y esto es lo que toca», dejando entrever que, a su juicio, la ofensiva regionalista tiene más de cálculo electoral que de defensa del patrimonio histórico local.

El nuevo callejero de Meruelo deberá superar ahora el trámite de alegaciones antes de su aprobación definitiva.