El Gobierno municipal de Toledo ha salido al paso de las críticas generadas por las obras de remodelación de la Plaza Mayor y asegura que tanto vecinos como hosteleros fueron informados en todo momento durante el desarrollo del proyecto. Una posición que choca de frente con la versión de quienes se sienten ignorados.

El portavoz municipal, Juan José Alcalde, ha sido el encargado de defender públicamente la intervención. En sus declaraciones, ha insistido en que la actuación ha permitido «ganar la plaza para los vecinos», un espacio que, según ha argumentado, estaba copado casi en su totalidad por las terrazas de hostelería.
Entre las mejoras destacadas por el Consistorio figuran la instalación de bancos, una fuente de agua potable, pérgolas con vegetación para generar sombra y un nuevo árbol. También se ha recuperado la fuente histórica del espacio, que según el portavoz llegó a usarse «prácticamente de vertedero», y se han restaurado los faroles, que llevaban más de dos décadas sin recibir mantenimiento. Durante la limpieza de la fuente, relató Alcalde, aparecieron incluso botellas de Mirinda, el popular refresco de los años sesenta y setenta.
Sin embargo, estas explicaciones no han calmado las aguas. La Asociación de Vecinos Iniciativa Ciudadana, varios hosteleros con negocios en la plaza y el Grupo Municipal Socialista han denunciado que la obra se ejecutó sin un proceso de participación ciudadana real y que las decisiones se tomaron sin contar con los colectivos afectados.
El PSOE, que interpretó como una rectificación la apertura del Ayuntamiento a estudiar posibles ajustes en la plaza, ha señalado que la actuación se hizo «de espaldas» a vecinos y empresarios. El portavoz municipal, por su parte, ha quitado hierro a esas críticas y las ha atribuido a una «estrategia» de oposición política.
Alcalde ha pedido tiempo antes de emitir un juicio definitivo sobre el resultado. «Siempre que se hace una obra hay gente que se queja y gente que está a favor», ha señalado, reclamando esperar a que los toledanos recuperen el uso habitual del espacio.
El Ayuntamiento mantiene contactos con los establecimientos de la zona para celebrar una reunión en la que analizar posibles modificaciones. Un diálogo que llega tarde para quienes consideran que debería haber existido desde el principio, pero que el Gobierno municipal presenta como una muestra más de su voluntad de escucha y mejora continua.
