La Denominación de Origen León ha arrancado su vendimia el 19 de agosto, una fecha sin precedentes en la historia vitivinícola de la comarca, con un adelanto de diecinueve días respecto a las ya tempranas recolecciones de los dos últimos años.

La primera uva en entrar en bodega fue la variedad blanca Albarín, registrada en Bodegas Pincerna, ubicada en Grajal de Campos. Esta bodega, con viñedos también en Gordoncillo, es una de las que se asienta en el extremo más meridional de la DO, una zona donde el proceso vegetativo de la viña ya suele anticiparse entre siete y diez días con respecto a otros enclaves como Valdevimbre o Los Oteros.
El Consejo Regulador atribuye este adelanto tan extraordinario al cambio climático. Las temperaturas extremas de julio y de este agosto, unidas a noches que han perdido el frescor habitual de la zona, han acelerado la maduración de la uva de forma inusual. Ese contraste térmico entre el día y la noche era, hasta hace poco, una de las señas de identidad de los vinos de Albarín y Prieto Picudo, aportándoles la frescura que tanto los caracteriza.
A pesar del calor, la situación de los viñedos es más positiva de lo que podría esperarse. Las lluvias abundantes de invierno y primavera permitieron que las cepas afrontaran el verano con buenas reservas de humedad. Además, el ambiente seco ha mantenido a raya las plagas de oídio y mildiu, y el granizo solo afectó de forma muy puntual a una pequeña parte del viñedo de Valdevimbre a finales de abril.
El resultado es una uva con condiciones sanitarias óptimas, excelente equilibrio en sus parámetros básicos y una magnífica relación entre piel y pulpa, algo fundamental para la calidad del vino final. La variedad Albarín presenta además una carga de racimos especialmente buena esta temporada.
Pese a todo, la vendimia generalizada no se espera hasta los primeros días de la próxima semana. Muchos viticultores y bodegas aguardan el descenso de temperaturas y las lluvias previstas, que podrían frenar la deshidratación de la uva, aunque también obligarán a extremar la vigilancia frente a posibles plagas fúngicas.
Si el tiempo acompaña, el Consejo Regulador estima que la recolección podría concluir a finales de septiembre, con una producción cercana o ligeramente superior a los tres millones de kilos de la campaña anterior.
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