El CB Zamora volvió a demostrar este fin de semana su carácter y compromiso pese a las enormes dificultades que arrastra en estos primeros compases de la temporada. El equipo zamorano se midió al Ourense con una plantilla diezmada y con un jugador lesionado en la pista, pero mantuvo el tipo hasta que las fuerzas físicas dijeron basta.

El entrenador Saulo Hernández quiso destacar, por encima del resultado, la actitud de sus jugadores. Según el técnico, el principal objetivo de la pretemporada siempre fue que cada jugador que saltara a la cancha lo diera todo, y eso, según él, se está cumpliendo semana a semana.
El problema fue físico y numérico. El equipo llegó al partido con solo cinco jugadores del primer equipo, con Jesús Carralero arrastrando un esguince y con varios canteranos cubriendo huecos de urgencia. Las fuerzas aguantaron hasta el minuto 28 o 30, pero en el último cuarto los calambres condicionaron los cambios y el rival acabó imponiéndose gracias a su superioridad física y su acierto anotador.
Lejos de quejarse, Hernández prefirió poner en valor lo que tiene. Destacó la aportación de los jóvenes del filial, algunos de ellos júniors e incluso un cadete, que se enfrentaron a jugadores de gran nivel como Leimanis o Marc García sin que el escenario les superara. «Tal vez no valoren lo bien que lo están haciendo y lo difícil que es», reconoció el entrenador.
Respecto a las bajas, hay buenas noticias en el horizonte. Isaiah Rivera y Dusan Neskovic, este último recuperado de la lesión sufrida en la Copa, podrán estar disponibles la próxima semana. Sin embargo, Asier y Jacob Round siguen en la enfermería y su vuelta es más incierta.
El técnico también confirmó que el club trabaja en la incorporación de dos jugadores más, un ala-pívot y un base, aunque insistió en la importancia de no precipitarse. Con solo dos semanas por delante para cerrar la plantilla, el objetivo es encontrar los perfiles exactos que necesita el equipo, sin renunciar a la calidad por las prisas.
El CB Zamora afronta así un inicio de competición exigente, pero con un vestuario que, según su entrenador, tiene las ideas muy claras: mejorar cada día y estar preparados para cuando lleguen los refuerzos.
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