El Amor de Dios de Toro estrena directora, alumnos y aulas renovadas en el arranque del nuevo curso

El Colegio Amor de Dios de Toro abre las puertas de un nuevo curso cargado de novedades. Un nuevo equipo directivo, cerca de una veintena de alumnos recién llegados y unas aulas de Infantil completamente transformadas marcan el arranque de un año escolar que ya apunta a ser diferente.

El Amor de Dios de Toro estrena directora, alumnos y aulas renovadas en el arranque del nuevo curso

Raquel García asume por primera vez la dirección del centro concertado, ubicado en el histórico Palacio de los Marqueses de Alcañices y con más de seis décadas de docencia en la ciudad. La nueva directora reconoce que afronta el cargo «con mucha ilusión y un gran sentido de la responsabilidad», consciente del peso que tiene la trayectoria del colegio en Toro. Pese a su nuevo rol, García admite sentirse todavía «como una recién llegada al claustro, porque nunca se deja de aprender».

La vuelta a las aulas ha transcurrido con normalidad, aunque para la directora esa calma aparente esconde mucho más. «Cada año esa normalidad esconde muchas emociones y muchas tareas que hay que realizar», señala. El profesorado también vive esos primeros días con intensidad. «Nos contagiamos de esa felicidad de nuestros alumnos, que son los que nos mueven a esforzarnos cada día», explica García.

Noticias de Zamora en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

El centro, que abarca desde Educación Infantil hasta cuarto de Secundaria, mantiene estable su número total de estudiantes respecto al curso anterior. Destaca, sin embargo, el aumento de matriculaciones en primero de Infantil, al que se suman casi veinte alumnos repartidos entre distintas edades y etapas. Para los más pequeños, la transición resulta algo más llevadera gracias al paso previo por la Escuela Infantil de Toro. «Están deseando venir al cole de mayores, como ellos dicen», comenta la directora.

Con quienes llegan por primera vez en cursos superiores, la clave está en «ganar pronto su confianza» a través del acompañamiento docente y la acogida de sus nuevos compañeros.

La gran transformación de este septiembre es el módulo de Educación Infantil, completamente renovado. El nuevo espacio es diáfano y cuenta con cristaleras móviles que permiten adaptar su distribución según la actividad o la metodología. «La reforma no ha tenido únicamente un criterio estético, sino que su finalidad va mucho más allá y se centra en un sentido pedagógico», subraya García.

Para la directora, ver terminada una obra que comenzó a planificarse el curso pasado ha sido «como un sueño hecho realidad». Un sueño que hoy comparten alumnos, familias y docentes al cruzar de nuevo las puertas del Amor de Dios.