El municipio alavés de Zuia ha logrado elevar el nivel de su depósito de agua hasta el 72,9% de su capacidad, un avance notable tras tocar fondo el pasado 10 de julio con un mínimo del 10,6%. Sin embargo, el Ayuntamiento ha lanzado una nueva advertencia: si el consumo no disminuye, el municipio podría verse de nuevo al borde del desabastecimiento en cuestión de días.

La recuperación ha sido progresiva durante la última semana. El depósito fue escalando posiciones desde aquel preocupante 10,6% hasta el 20,5%, el 37,8%, el 47,2% y el 65,4%, hasta alcanzar el porcentaje actual. Las medidas de restricción impuestas por el consistorio, entre ellas los cortes nocturnos de suministro entre las 22.00 y las 8.00 horas, parecen estar dando sus frutos.
El problema, no obstante, persiste durante las horas en que el agua sí fluye. A pesar de que el grifo permanece cerrado durante aproximadamente diez horas cada noche, el volumen consumido en el resto del día se acerca al que se gastaba en jornadas completas de junio y julio. El resultado es que, durante buena parte del día, sale del depósito más agua de la que entra.
El Ayuntamiento mantiene por el momento todas las restricciones vigentes: los cortes nocturnos continúan, las duchas de las piscinas municipales siguen inhabilitadas, y el consistorio insiste en pedir a los vecinos que eviten el riego de jardines y huertos, el llenado de piscinas particulares y cualquier uso no imprescindible del agua.
Las autoridades locales han abierto una pequeña ventana de esperanza al señalar que, si el consumo se modera y la evolución del depósito sigue siendo positiva, podrían valorarse el levantamiento de las restricciones en los próximos días.
El episodio de este verano, sin embargo, no puede desligarse de un problema estructural mucho más antiguo. El gobierno municipal sostiene que Zuia arrastra desde hace aproximadamente treinta años una deficiencia en su sistema de abastecimiento, y que las administraciones supramunicipales con competencias en la materia no han desarrollado las infraestructuras necesarias para dar una solución definitiva. La sequía de las últimas semanas ha agravado una situación que, en realidad, nunca ha quedado resuelta del todo.
Mientras tanto, los vecinos de Zuia siguen pendientes del nivel del depósito, esperando que el esfuerzo colectivo de ahorro sea suficiente para evitar que la recuperación de esta semana se quede en un alivio temporal.
