El Govern de las Islas Baleares ha salido al paso de las acusaciones socialistas y ha dejado claro que sus peticiones a Aena para el periodo 2027-2031 nunca incluyeron un aumento de la capacidad aeroportuaria. El portavoz del Ejecutivo autonómico, Antoni Costa, defendió este viernes que las inversiones reclamadas apuntan a la modernización y la seguridad, no a atraer más pasajeros a las islas.

La polémica surge a raíz de la memoria justificativa que acompaña al DORA 2027-2031, el documento estatal que regula las inversiones aeroportuarias. En ese texto, el Ministerio recoge que Baleares y otras comunidades autónomas solicitaron actuaciones orientadas a absorber el crecimiento de la demanda. Las fuentes socialistas usaron ese argumento para acusar al Govern de contradecirse: pedir más vuelos con una mano y rechazarlos con la otra.
Desde el Ejecutivo autonómico lo niegan de forma tajante. Para respaldar su versión, facilitaron el escrito enviado en mayo al director del aeropuerto, Tomás Melgar, en el que se detallan las peticiones reales: mejoras de movilidad terrestre, nuevas tecnologías, sostenibilidad, adaptación al cambio climático, acondicionamiento de instalaciones, la torre de control de Menorca y eficiencia en la gestión. Nada relacionado con ampliar pistas o terminales para recibir más aviones.
En ese mismo documento, el Govern sí pone el dedo en la llaga sobre un agravio económico que consideran injustificable. Según sus datos, el aeropuerto de Madrid, con un 45 por ciento más de pasajeros que las Islas, recibe un 373 por ciento más de inversión. El Prat, con un 22 por ciento más de viajeros, obtiene un 90 por ciento más de recursos. Incluso Alicante, con un 58 por ciento menos de tráfico, recibe solo un 9 por ciento menos que Baleares.
El Govern reclama así una redistribución más justa de los fondos, insistiendo en que sus aeropuertos merecen más atención precisamente para mejorar el servicio a quienes ya llegan, reducir el impacto en el entorno y modernizar unas infraestructuras que soportan una presión enorme cada verano.
El debate llega en un momento en que la saturación turística centra buena parte de la agenda política balear, y la discusión sobre el aeropuerto de Menorca y sus necesidades seguirá siendo un punto de tensión entre el Ejecutivo autonómico y el Gobierno central en los próximos meses.
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