El Mercado de la Almendra se reinventa con solidaridad, magia y música en pleno Casco Viejo de Vitoria

El primer sábado de septiembre dejó una imagen diferente en la plaza del Machete. El Mercado de la Almendra, que este año cumple dos décadas de historia, estrenó novedades financiadas con 36.000 euros del Ayuntamiento de Vitoria para convertir esta cita mensual en algo mucho más que un mercadillo.

El Mercado de la Almendra se reinventa con solidaridad, magia y música en pleno Casco Viejo de Vitoria

La jornada arrancó con un bochorno considerable, pero la gente fue tomando la plaza a partir de las 11.30 horas. Y lo que encontraron era una mezcla difícil de imaginar: dulces caseros, cabezudos, un mago haciendo globos con forma de perro salchicha y un DJ animando el ambiente.

Una de las apuestas más destacadas fue el Rincón Solidario, donde nueve entidades instalaron sus carpas para acercar a los vecinos realidades como el cáncer, la salud mental o el alzhéimer. Asociaciones como Contra el Cáncer en Álava y Afaraba aprovecharon el espacio para captar nuevos socios e informar a quienes tienen familiares afectados por estas enfermedades.

«La gente se está mostrando muy agradecida por el trabajo que estamos haciendo», señaló Mónica Moreno, gerente de Contra el Cáncer en Álava, quien también valoró la oportunidad de que todas las asociaciones coincidieran en un mismo punto.

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Muchos vitorians se acercaron además al puesto de Afaraba para inscribirse o incluso comprar un ticket para la Marcha Green, la ruta solidaria que este año apoya la lucha contra el alzhéimer, aunque algunos reconocieron que no podrán asistir. Un gesto que su vicepresidente, Miguel Ángel Echevarría, calificó de muestra de la «generosidad vitoriana».

Fuera del espacio solidario, el Mago Antxon se convirtió en otra de las grandes atracciones del día. Nada más llegar al mercado ya tenía a los más pequeños rodeándole para pedir globos con forma de espada, loro o el ya mencionado perro salchicha. Después recorrió las terrazas abarrotadas con su Ruta de Magia mientras los adultos tomaban el vermú.

Los gaiteros y los cabezudos completaron el paseo por las calles del Casco Viejo, aunque como ocurre en las fiestas, algún niño prefirió mantener las distancias con los célebres personajes.

Los comerciantes de la zona notaron también la afluencia. «Se nota que hay mucha más gente que en verano», apuntó la dueña de una tienda de la calle Correría, quien lleva dos meses participando en el mercado.

El Rincón Solidario estaba previsto solo para esta edición, pero la respuesta del público ha abierto la puerta a que se repita. Vecinos, asociaciones y organizadores coinciden: la fórmula funciona.