El valle burgalés del Oca, uno de los últimos rincones de la provincia libre de molinos de viento, está a punto de transformarse para siempre. El Ministerio para la Transición Ecológica ha aceptado el modificado del proyecto del parque eólico Alcocero de Mola, que contempla la instalación de 13 aerogeneradores, sin requerir una nueva evaluación de impacto ambiental. La decisión ha quedado publicada en el Boletín Oficial del Estado y allana el camino para que comiencen a tramitarse las autorizaciones de construcción.

El enclave afectado es el paso natural entre la Bureba y Villafranca Montes de Oca, un territorio que hasta ahora había escapado a la proliferación eólica que sí ha marcado otras comarcas de la provincia. El municipio de Villanasur Río de Oca verá cómo los molinos se instalan en los dos márgenes del valle en el que está enclavado.
Los cambios más relevantes del proyecto modificado afectan a la reubicación de siete de los trece aerogeneradores, al ajuste de las líneas de evacuación eléctrica para compatibilizarlas con proyectos mineros de la zona y a la reconfiguración de las subestaciones.
La propia Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental reconoce en su resolución que el impacto sinérgico sobre el paisaje será «moderado». Y los datos dan la razón a esa valoración: en un radio de 25 kilómetros ya existen o están en tramitación 17 parques eólicos con un total de 268 aerogeneradores, además de casi 420 kilómetros de líneas eléctricas aéreas en funcionamiento.
Los técnicos de la Junta de Castilla y León han sido especialmente críticos. Aunque reconocen que el modificado reduce en parte el impacto acumulativo, advierten de que la enorme cantidad de parques existentes y en trámite seguirá representando un riesgo serio para la avifauna de la zona.
A eso se suma que las nuevas torres serán especialmente imponentes. Sus aspas alcanzarán en el punto más alto los 197,92 metros, una altura sin precedentes entre los aerogeneradores instalados en las proximidades. El balizamiento nocturno obligatorio podría generar además un impacto visual incluso mayor que el diurno sobre un entorno hoy en día prácticamente virgen.
Como medida de precaución, el promotor deberá redactar un Protocolo de Actuación con Aerogeneradores Conflictivos que se activará si los mecanismos para reducir la mortalidad de aves por colisión resultan insuficientes.
El valle del Oca cierra así una etapa y abre otra en la que el horizonte, inevitablemente, ya no volverá a ser el mismo.
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