El último curso político en Cantabria arranca con la educación en pie de guerra y el PP sin mayoría

El Gobierno de María José Buruaga afronta los últimos meses de legislatura con una agenda legislativa pendiente, tensión sindical en las aulas y la urgencia de aprobar unos presupuestos sin mayoría propia en el Parlamento cántabro.

El último curso político en Cantabria arranca con la educación en pie de guerra y el PP sin mayoría

La clase política de Cantabria regresa a la actividad parlamentaria esta semana tras el verano y lo hace sin demasiado margen de maniobra. El Ejecutivo regional del PP lleva toda la legislatura gobernando en minoría y ahora, con el reloj electoral en marcha, necesita encontrar apoyos para sacar adelante ocho propuestas de ley que aguardan en la Cámara, entre ellas la ley de Autoridad Docente, una de las más polémicas y que más controversia ha generado en el sector educativo.

En el ámbito de la educación, los docentes han mantenido movilizaciones a lo largo de toda la legislatura, aunque el respaldo ciudadano ha sido desigual. Los datos sitúan a Cantabria entre las regiones con mejores cifras en salarios y ratios del profesorado, lo que ha restado fuerza al relato sindical. Sin embargo, con un ciclo de elecciones sindicales que arranca en los próximos meses en toda España, la presión en los centros educativos amenaza con intensificarse.

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La aprobación de la ley de Autoridad Docente, que busca reforzar la posición del profesorado frente a situaciones de conflicto en las aulas, se presenta como uno de los retos más inmediatos del Gobierno. Para sacarla adelante, el PP deberá sumar votos que no tiene por sí solo.

El PRC, hasta ahora el socio que ha permitido aprobar los tres presupuestos anteriores, toma distancia con el poder de cara al calendario electoral. Eso abre la puerta a un acercamiento con Vox, que ha permanecido en la oposición desde el inicio de la legislatura pero que podría cambiar de posición a cambio de medidas como la reducción de la presión fiscal o el recorte de subvenciones a sindicatos y organizaciones consideradas prescindibles.

El Ejecutivo tiene hasta el 30 de octubre para enviar a la Cámara las cuentas de 2027. Si no logra los apoyos necesarios, la prórroga presupuestaria vuelve a ser una opción real, aunque costosa en términos de gestión y credibilidad.

Cantabria llega al tramo final de esta legislatura con muchas incógnitas abiertas y con la educación como uno de los frentes más activos. Lo que ocurra en las próximas semanas marcará el tono de unos meses decisivos antes de que los ciudadanos vuelvan a las urnas.