La polémica por la gestión del agua en Maó salpica ahora al municipio vecino de Es Mercadal, después de que unas imágenes publicadas revelaran que camiones cisterna transportan agua desde los pozos de Castellosa hasta los depósitos de la capital menorquina, sin que los ciudadanos ni los responsables locales hubieran sido informados al respecto.

El Partido Popular de Maó ha denunciado públicamente que el alcalde de la ciudad, Héctor Pons, ocultó este trasvase a la opinión pública. La presidenta del PP en Maó, Maribel Llufriu, señala que fue la prensa, y no el equipo de gobierno, quien destapó el origen real de parte del suministro hídrico de la ciudad.
Lo que más indigna a los populares es que ni siquiera el regidor de Es Mercadal conocía que agua de su propio municipio estaba siendo trasladada a Maó. Y esto ocurre mientras Es Mercadal también atraviesa una situación hídrica delicada, con restricciones de consumo ya en vigor para sus vecinos.
Para Llufriu, resulta inaceptable que un municipio exija a sus ciudadanos austeridad con el agua al mismo tiempo que otro ayuntamiento extrae recursos de su subsuelo sin ni siquiera comunicarlo. Por ello, el PP reclama que Héctor Pons comparezca y explique si también se está recurriendo a agua de otros municipios sin informar a sus alcaldes.
La oposición también señala que en una reunión convocada hace dos semanas por el Consell con todos los alcaldes de la isla para abordar la crisis hídrica, el regidor de Maó no mencionó en ningún momento estas cargas de camiones en municipios ajenos.
Desde el equipo de gobierno, por su parte, aseguran que esta información nunca estuvo oculta, ya que aparece en los informes mensuales de Hidrobal a los que el PP ha tenido acceso. En el primer semestre del año, Maó incorporó más de 16.200 metros cúbicos de agua a través de camiones cisterna, un 1,58% del total suministrado, y una cifra superior a la de todo el año anterior.
El PP aprovecha el episodio para cargar contra la gestión hídrica del gobierno local de PSOE y Ara Maó, a quienes acusa de llevar más de una década encadenando soluciones provisionales, desde pozos adicionales hasta desnitrificadoras que no funcionan, sin resolver de fondo un problema que cada verano vuelve a estallar.


