Escribá pide calma tras el bochorno del Pucela ante el Oviedo: «Sería un error ponernos nerviosos»

El Real Valladolid encajó el domingo en el estadio José Zorrilla una dolorosa derrota por 0-3 ante el Real Oviedo, un rival que llegaba a Valladolid con apenas un gol en cuatro jornadas. El resultado dejó a la afición blanquivioleta con un sabor amargo y al técnico Fran Escribá en el ojo del huracán.

Escribá pide calma tras el bochorno del Pucela ante el Oviedo: «Sería un error ponernos nerviosos»

Ante las cámaras y los micrófonos tras el pitido final, el entrenador valenciano sorprendió con un análisis alejado de la autocrítica que muchos esperaban. «No comparto la idea de que haya sido un desastre de partido. No vi superado al equipo. Los goles del Oviedo vinieron por errores nuestros», afirmó Escribá, que sí reconoció que el equipo fue blando en ambas áreas.

El técnico puso el foco en los fallos individuales para explicar la goleada: errores de Ramón, de David y situaciones a balón parado que el Oviedo supo aprovechar con eficacia. Sin embargo, insistió en ver el vaso medio lleno cuando la mayoría de la grada lo veía completamente vacío.

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Zorrilla registró algo inédito esta temporada. Con cerca de 19.000 espectadores en las gradas, más de 2.000 de ellos visitantes, los aficionados locales pidieron a gritos la dimisión del entrenador tras encajar el tercer gol. Escribá respondió con calma pero con firmeza.

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«Respetando a nuestra afición, que nos ha animado pese al resultado, entiendo el grito, que es el más fácil, el de pedir la dimisión del enterrador. Pero hoy no es el día para pedir nada», señaló el técnico, que volvió a reclamar paciencia para un proyecto que, según él, todavía está en construcción.

El entrenador también quiso dejar claro que el Pucela no cuenta con delanteros capaces de marcar 15 o 20 goles por temporada, una reflexión que abre interrogantes sobre las aspiraciones reales del club esta temporada en Segunda División.

«Sería ridículo que tras esta derrota se pensara que vamos a Primera RFEF. No voy a sumarme a una lectura negativa global», concluyó Escribá, que recordó las numerosas bajas con las que afrontó el encuentro.

La paciencia que pide el técnico se agota en la grada. El Valladolid necesita resultados urgentes para calmar los ánimos de una afición que empieza a perder la fe en un proyecto que prometía más de lo que de momento está ofreciendo sobre el césped.