La cadena de problemas que hoy afecta al abastecimiento de agua en Segovia y varios municipios del entorno tiene su punto de partida hace exactamente un año, cuando la presa de El Tejo, en El Espinar, tuvo que ser vaciada por motivos de seguridad.

La Confederación Hidrográfica del Duero detectó deficiencias estructurales y geotécnicas que obligaron a actuar de urgencia a partir de septiembre de 2025. El organismo confirmó que las obras de reparación necesarias son de gran envergadura y que, mientras se diseña una solución definitiva, se trabaja para evitar que la presa vuelva a llenarse en condiciones que comprometan su seguridad.
Para mantener el suministro de El Espinar durante ese periodo, la CHD habilitó una conexión de más de 24 kilómetros desde el embalse de Puente Alta, con la construcción de un nuevo sistema de bombeo. La inversión rondó los 2,2 millones de euros.
Un año después, El Espinar sigue sin poder recuperar aquella infraestructura. El alcalde, Javier Figueredo, espera recibir este mes el informe con las actuaciones necesarias. Las primeras estimaciones hablan de entre 35 y 40 millones de euros de reparación, y el propio regidor reconoce que el proceso completo podría llevar entre tres y cinco años.
Mientras tanto, el municipio está tirando del Vado de las Cabras, un embalse que habitualmente se reserva para emergencias como incendios. Aproximadamente el 80% del agua que llega a los hogares procede de ese pantano, y el 20% restante, de Puente Alta. El Espinar, con unos 11.400 empadronados, soporta este verano un consumo equivalente al de entre 25.000 y 30.000 personas.
Esta presión acumulada ha hecho mella en Puente Alta, cuyas reservas han caído al 47% de su capacidad. El Ayuntamiento de Segovia ha activado la fase de alerta y ha aplicado restricciones sobre determinados usos del agua.
La situación se complica además con problemas de turbidez en varios puntos del sistema. En Revenga, las analíticas detectaron valores de 6,50 NTU, muy por encima del límite de 2 NTU, lo que llevó a declarar el agua no apta para el consumo humano. El Ayuntamiento de Segovia habilitó un dispositivo extraordinario de reparto de agua embotellada que continúa activo. Otero de Herreros también se ha visto afectado y ha tenido que recurrir a Puente Alta tras comprometerse sus propias reservas.
La previsión es que la demanda comience a bajar en los próximos días, cuando finalicen las fiestas y el verano libere presión sobre el sistema. Por ahora, la normalidad sigue siendo una promesa pendiente.


