Álava avanza en la transformación de su red viaria con una hoja de ruta que sitúa como prioridades la supresión del paso a nivel de Pobes y la renovación de la peligrosa carretera que une Okondo con Ayala. Dos actuaciones que llevan años en la agenda foral y que por fin comienzan a tomar forma.

La Diputación Foral está ultimando la variante de Manzanos, en el municipio de Ribera Baja, una obra que permitirá a los conductores evitar el cruce con las vías del tren sin depender de barreras ni esperas. Cuando esté terminada, solo quedará en pie un paso a nivel en todo el territorio alavés: el de Pobes.
Para solucionar este último punto negro, el Departamento de Movilidad Sostenible e Infraestructuras, que encabeza el socialista Jon Nogales, ha redactado un proyecto que se encuentra actualmente en fase de alegaciones. La propuesta no ha estado exenta de polémica: el propio alcalde de Ribera Alta, Javier Gallego, del PNV, ha criticado que la solución elegida hará que los coches pasen de largo del municipio. Sin embargo, desde la institución foral defienden que la alternativa aprobada de forma provisional es la más adecuada desde el punto de vista técnico para salvar el río, la orografía y el ferrocarril.
Una vez resuelta la cuestión del paso a nivel, la Diputación dará un respiro a la cuadrilla de Añana. Proyectos como la adecuación del puerto de La Tejera o la variante de Salinas quedarán aparcados por el momento para no saturar la zona con maquinaria y obras durante años seguidos.
El siguiente gran salto se producirá en Ayala, con la mejora integral de la carretera A-3641 entre Okondo y el pueblo de Zuaza. Esta vía acumula tramos de alta siniestralidad por la estrechez de su calzada y concentra un tráfico considerable al ser la principal salida hacia Vitoria desde Okondo. La licitación está prevista en las próximas semanas, y se ejecutarán además intervenciones urgentes en los puntos más conflictivos mientras se redacta el plan definitivo.
El paquete de actuaciones se completa en Rioja Alavesa, donde se trabajará en los 3,5 kilómetros de la A-124 entre Samaniego y Leza. El proyecto incluye la ampliación de la calzada, la reordenación de accesos y una solución definitiva para el conocido cruce de Leza. Su aprobación está prevista para el primer semestre de 2027.
Con estas iniciativas, Álava trata de ponerse al día con una infraestructura viaria que en algunos tramos lleva décadas esperando una reforma en profundidad.



