El peor verano de incendios en Álava en años deja más de 300 hectáreas calcinadas y un conato diario de fuego

El territorio alavés cierra el verano de 2026 con un balance devastador en materia de incendios forestales. Tres grandes fuegos y una media de un conato diario han mantenido a los bomberos forales en máxima tensión durante los meses de junio, julio y agosto, con más de 300 hectáreas quemadas en total.

El peor verano de incendios en Álava en años deja más de 300 hectáreas calcinadas y un conato diario de fuego

Los tres incendios de mayor magnitud han sido los protagonistas de esta temporada. En junio, el fuego de Galarreta arrasó unas 130 hectáreas tras ser provocado por un rayo, en plena alerta roja por temperaturas extremas. En julio, el incendio de Heredia dejó cerca de 70 hectáreas calcinadas. Y ya en agosto, el de Llanteno sumó otras 98 hectáreas destruidas.

La cifra global contrasta de forma alarmante con las apenas 37,85 hectáreas que ardieron en todo el año 2025, lo que da una idea de la excepcional gravedad de este verano.

El responsable del Servicio de Bomberos Forales, Iñaki Gurtubai, califica la temporada de especialmente «complicada». Lo explica por la combinación de olas de calor sucesivas y una sequedad extrema derivada de la falta de lluvias. En la Llanada Alavesa y el sur de la provincia se ha cumplido con frecuencia la llamada regla del 30-30-30: temperatura superior a 30 grados, humedad relativa por debajo del 30% y vientos de más de 30 kilómetros por hora. Una combinación que convierte la vegetación en combustible instantáneo ante cualquier chispa.

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Desde finales de junio hasta hace apenas unos días, los parques forales de Nanclares de la Oca, Llodio, Espejo, Kanpezu, Agurain y Laguardia han atendido prácticamente un conato diario, ninguno de los cuales ha superado la hectárea gracias a la rapidez de respuesta.

En cuanto al origen de los fuegos, solo el de Galarreta tiene causa confirmada, un rayo. El resto responde a causas humanas, aunque aún no se ha podido determinar si fueron accidentales o intencionados.

Para hacer frente a esta situación, los bomberos alaveses han contado con el apoyo de brigadas forestales de Bizkaia y Gipuzkoa, helicópteros del Gobierno vasco, y medios aéreos y terrestres del Ministerio para la Transición Ecológica, además de efectivos de comunidades vecinas.

La Diputación Foral ha destacado el trabajo de todos los profesionales implicados, recordando que la red de parques permite llegar a cualquier punto del territorio en menos de 25 minutos. Un margen vital cuando el monte arde.