La epidemia de Newcastle que lleva semanas castigando las granjas avícolas de Castilla y León ha dado un nuevo salto. Ávila y Salamanca se suman ya a la lista de provincias afectadas, elevando a 23 el número total de focos activos en la comunidad y poniendo en alerta a todo el sector.

La enfermedad de Newcastle ya amenaza a cinco provincias de Castilla y León con casi 1,6 millones de aves en riesgo

El último balance confirma seis nuevos focos, todos ellos en granjas de pollos de engorde, notificados entre el 15 y el 21 de julio. Las explotaciones afectadas se encuentran en los municipios de Remondo, Gomezserracín y Cuéllar, en Segovia; San Vicente del Palacio, en Valladolid; Narros del Castillo, en Ávila; y Rágama, en Salamanca. Entre todas suman más de 230.000 aves.

Prácticamente ninguna de las granjas tenía sus animales vacunados. Solo la de Gomezserracín contaba con una pauta parcial, lo que refleja el riesgo que supone no mantener al día los programas de inmunización frente a esta enfermedad.

En total, los focos ya están presentes en cinco provincias, Ávila, Salamanca, Segovia, Valladolid y Zamora, con cerca de 1.593.000 aves afectadas. Valladolid sigue siendo el epicentro, con la mayoría de los casos concentrados en localidades como Íscar, La Pedraja de Portillo, Olmedo, Tordesillas o Alcazarén, entre otras.

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Los laboratorios han confirmado que el virus identificado en Valladolid pertenece al genotipo VII.2, diferente al detectado en los brotes de Valencia, lo que descarta una relación directa entre ambas crisis sanitarias.

Ante la gravedad de la situación, las autoridades veterinarias han puesto en marcha un protocolo de actuación riguroso. Las granjas afectadas quedan inmovilizadas de inmediato, se realizan encuestas epidemiológicas y se procede al vaciado sanitario y a la destrucción de cadáveres, pienso y otros materiales que puedan propagar el virus.

Además, se han establecido zonas de restricción de 3 y 10 kilómetros alrededor de cada foco, que afectan a decenas de explotaciones comerciales de la zona.

Una de las medidas más relevantes es la vacunación obligatoria, ya en vigor en las áreas de restricción y que se extenderá a todas las granjas avícolas de Castilla y León a partir del 1 de septiembre. Las autoridades insisten en que la vacuna, aunque no ofrece una protección total, reduce significativamente el riesgo de infección y la propagación del virus entre explotaciones.

El sector avícola de la región vive uno de sus momentos más difíciles en años recientes y la evolución de los próximos días será clave para saber si los focos logran contenerse.