Un ciudadano alertó a las autoridades el pasado 20 de agosto al ver a dos jóvenes cubriendo de pintadas la Fuente Hinche, ubicada en el camino del Hinche, en las proximidades de Aguas Vivas. La denuncia permitió a la Policía Local interceptar a uno de los autores in fraganti.

Los agentes se desplazaron al lugar tras recibir el aviso y lograron identificar y retener a uno de los dos jóvenes implicados. El segundo consiguió escapar en dirección al Parque del Príncipe al percatarse de la presencia policial. En el momento de la detención, el identificado llevaba consigo 11 botes de pintura en spray de distintos colores, que fueron intervenidos por los agentes.
Lo que hace especialmente grave este episodio es el momento en que se produjo. El Ayuntamiento de Cáceres había culminado apenas dos meses antes una restauración integral de la fuente, en la que invirtió 3.000 euros de dinero público. Los trabajos incluyeron el desbroce de las zonas perimetrales y del acceso histórico, la retirada de residuos, barro y hojas acumulados, la limpieza del vaso y de los elementos constructivos, la eliminación de grafitis anteriores y la renovación de la pintura del muro y del depósito.
El concejal de Servicios Públicos y Seguridad, Pedro Muriel, no ocultó su indignación y fue contundente: «No vamos a permitir que el vandalismo vuelva a deteriorar aquello que acabamos de recuperar entre todos». Muriel subrayó que el Ayuntamiento mantiene una tolerancia cero ante este tipo de actos y calificó de especialmente grave que el daño se haya producido sobre un enclave recién rehabilitado con fondos públicos.
El edil también quiso reconocer el papel de la ciudadanía en este caso, destacando que fue precisamente la colaboración de un vecino lo que permitió identificar a uno de los responsables. «La conservación de los espacios públicos es una responsabilidad colectiva», señaló.
Fuente Hinche no es un punto cualquiera del paisaje cacereño. Sus primeros registros documentales se remontan al siglo XVIII y durante décadas fue uno de los principales lugares de encuentro de las lavanderas de la ciudad, además de cumplir funciones de abastecimiento de agua y abrevadero para el ganado. Un patrimonio histórico y sentimental que ahora ha vuelto a sufrir el daño del vandalismo.
El Ayuntamiento ha dejado claro que seguirá actuando y utilizará todos los medios disponibles para identificar también al segundo autor de los hechos.



