Una nueva noche de tensión en las costas de Menorca. La ‘rissaga’ volvió a hacer acto de presencia durante las horas nocturnas del jueves y esta vez golpeó con fuerza en la playa de Santandria, en el litoral de Ponent de Ciutadella, obligando a la intervención de los bomberos y la Policía Local para hacer frente al avance del agua.

Las imágenes captadas durante la madrugada muestran una playa completamente anegada, con el nivel del mar alcanzando la planta baja del hotel y otros establecimientos de primera línea de la urbanización. Los efectivos tuvieron que desplegar bombas para achicar el agua acumulada y se cortó el acceso rodado a la zona mientras duró la intervención.
La Agencia Estatal de Meteorología ha prorrogado la alerta naranja por riesgo importante de ‘rissaga’ hasta las cuatro de la madrugada del sábado, después de que los registros de esta semana confirmen que el fenómeno no amaina. Las oscilaciones previstas para este viernes pueden alcanzar el metro y veinte centímetros.
El episodio que atraviesa la isla esta semana es el más intenso vivido en los últimos diez años. El pasado lunes 24 de agosto, el puerto de Ciutadella registró una oscilación de 1,44 metros, una cifra notable aunque lejos todavía de los registros históricos más extremos.
Los datos de Aemet recogen ocho jornadas a lo largo de la historia en las que el fenómeno superó los dos metros, el umbral que activa la alerta roja. El episodio más grave del que se tiene constancia ocurrió el 15 de junio de 2006, cuando el mar osciló entre cuatro y cinco metros. Le sigue el del 21 de junio de 1984, con entre tres y medio y cuatro metros, y el del 3 de agosto de 1998, con 2,3 metros.
La ‘rissaga’ es un fenómeno meteorológico característico del Mediterráneo occidental y especialmente frecuente en las costas menorquinas. Se produce por variaciones bruscas de presión atmosférica que generan oscilaciones del nivel del mar similares a pequeños tsunamis, sin relación con terremotos.
Las autoridades piden a residentes y visitantes que extremen la precaución en las zonas costeras durante las próximas horas, especialmente de noche, cuando el fenómeno puede sorprender sin apenas aviso previo.



