El Club Nàutic Fornells cumple este año seis décadas de historia y lo hace con cifras que hablan por sí solas: 392 socios, 185 puntos de amarre y más de 7.200 usuarios que participaron en sus actividades náuticas durante el pasado ejercicio.

La bahía de Fornells, con casi cinco kilómetros de longitud, dos de anchura y una entrada estrecha que la protege del mar abierto, ha sido durante generaciones el escenario perfecto para aprender a navegar. Y en ese entorno privilegiado del norte de Menorca nació, el 17 de marzo de 1966, una pequeña entidad cuyo único cometido era gestionar un pantalán de la urbanización de Ses Salines y dar servicio a sus socios de temporada.
Hoy, ese modesto origen ha dado paso a una de las instituciones deportivas y sociales más importantes de la zona norte de la isla, con un presupuesto que en el último ejercicio alcanzó los 500.000 euros y una junta directiva no remunerada presidida por el forneller Aleix Riera.
El gran salto llegó a finales de los años noventa, cuando el club apostó por dotarse de una estructura profesional y mantener actividad durante todo el año. El gerente Frank Llull, incorporado en febrero de 1999, recuerda que fue bajo la presidencia de Joan Camps Riudavets cuando arrancó la modernización de la entidad. En 2007, la renovación de la concesión de Ses Salines por treinta años permitió transformar en profundidad todas las instalaciones.
El alma del club es su Escuela de Vela y Windsurf, que arranca con el programa Pirates, pensado para niños de seis y siete años, y se extiende con la Escuela de Verano para los de ocho a trece años durante julio y agosto. A eso se suman clases individuales, cursos para adultos los sábados de primavera y otoño, y el programa Un Mar de Aventuras, repleto de talleres, excursiones y gimcanas.
Cada año, grupos de colegios, institutos y casales juveniles de toda Menorca se acercan hasta Fornells para sus jornadas de iniciación. Y quienes dan el paso más allá pueden incorporarse al equipo de regatas y competir durante todo el año en campeonatos como la Liga de Windsurf de Menorca o el Campeonato insular de esta disciplina.
Sesenta años después de sus modestos comienzos, el Club Nàutic Fornells sigue cumpliendo su misión: acercar el mar a los menorquines, generación tras generación.



