Las Caldas tendrá señales de peligro en el Nalón tras años de ahogamientos en sus orillas

La Confederación Hidrográfica del Cantábrico ha dado luz verde al Ayuntamiento de Oviedo para instalar señales de advertencia sobre el peligro de bañarse en el río Nalón a su paso por el núcleo de Las Caldas, un tramo que ha cobrado varias vidas en los últimos años.

Las Caldas tendrá señales de peligro en el Nalón tras años de ahogamientos en sus orillas

En total serán cuatro señales las que se colocarán en los puntos de acceso más habituales al cauce desde su margen derecha, precisamente donde vecinos y visitantes suelen acercarse al agua con más frecuencia durante los meses de calor.

La autorización llega después de que el organismo de cuenca analizara el impacto de las instalaciones sobre el dominio público hidráulico y las zonas inundables. La conclusión técnica fue clara: al tratarse de elementos puntuales situados junto a una senda ya existente y su barandilla de protección, no empeoran las condiciones actuales de la zona ni afectan al régimen de corrientes del río.

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La actuación no se limita únicamente al Nalón, ya que afecta también, de forma parcial, a la zona de policía del río Gafo, que confluye en ese entorno.

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Sin embargo, la autorización no viene sin condiciones. El Ayuntamiento tendrá la obligación de informar a la ciudadanía sobre el uso responsable del entorno fluvial y el respeto hacia otros usuarios del río. Además, queda expresamente prohibido publicitar o fomentar el baño en ese punto, dado que Las Caldas no cuenta con ninguna zona de baño oficialmente habilitada.

Cabe recordar que bañarse en cauces naturales es un uso común que no necesita autorización previa, aunque eso no exime al bañista de su propia responsabilidad ni de respetar el entorno y la calidad del agua.

Las señales deberán quedar bien ancladas al terreno para resistir posibles crecidas del río, y su mantenimiento y conservación correrán a cargo del consistorio ovetense. El plazo para completar la instalación es de doce meses desde la notificación oficial de la autorización.

Una medida que, aunque sencilla, puede marcar la diferencia en un enclave donde el río atrae cada verano a numerosas personas sin que exista una infraestructura de seguridad adecuada para ello.