Las goteras de El Sardinero seguirán este invierno: el estado del estadio complica aún más las obras de la cubierta

El Racing de Santander y sus aficionados tendrán que armarse de paciencia. Los trabajos de impermeabilización de la cubierta de los Campos de Sport de El Sardinero acumulan un nuevo retraso, y todo apunta a que las goteras que han castigado el estadio durante años volverán a hacer acto de presencia cuando lleguen las lluvias otoñales e invernales.

Las goteras de El Sardinero seguirán este invierno: el estado del estadio complica aún más las obras de la cubierta

La empresa concesionaria adjudicataria de las obras, Siec, comenzó los trabajos este verano tras una adjudicación que llegó prácticamente con el convenio de explotación ya expirado. Sin embargo, al acceder a la cubierta, los técnicos encontraron un panorama peor del esperado: el estado del hormigón y de la estructura supera con creces el deterioro previsto.

Ante esta situación, la firma se ha visto obligada a realizar estudios previos exhaustivos para conocer la situación real del estadio antes de poder aplicar cualquier tratamiento. Esto ha paralizado de facto el inicio del proceso impermeabilizante, que ya de por sí contaba con una ejecución compleja y dilatada en el tiempo.

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El plan inicial contemplaba intervenir primero en la zona más afectada de la cubierta a modo de prueba piloto y, solo si los resultados eran satisfactorios, extender el tratamiento al resto de las viseras del estadio. Una solución experimental que ahora ni siquiera ha podido arrancar.

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La responsabilidad de estas obras recae sobre el Ayuntamiento de Santander, que asumió hace cuatro años, cuando se firmó el convenio vigente, la obligación de reparar los techos del recinto. Desde entonces, los plazos administrativos y sucesivas dilaciones han ido postergando una intervención que el club lleva años reclamando.

El Racing, mientras tanto, sigue a la espera no solo de ver avanzar estas obras, sino también de que el Consistorio convoque la primera reunión para renovar el convenio ya caducado. Tampoco ha recibido respuesta oficial sobre su propuesta del Nuevo Sardinero, un proyecto de remodelación integral que el club considera imprescindible dado el estado de obsolescencia del estadio y los problemas de aforo que le han obligado a limitar el número de abonados.

El club atraviesa uno de sus mejores momentos deportivos y sociales de los últimos tiempos, pero el edificio que lo acoge sigue anclado en el pasado, con una cubierta que se deteriora sin que los trabajos puedan todavía comenzar.

Los aficionados racinguistas, especialmente los abonados de las zonas más expuestas, tendrán que volver a convivir este invierno con un problema que se ha convertido ya en una seña de identidad tristemente conocida del estadio santanderino.