Una finca en Miengo con vistas al mar sale al mercado por un millón de euros. Otra en Comillas supera el millón y medio. Lo que antes era campo sin valor se ha convertido en uno de los activos más codiciados de Cantabria tras los cambios en la legislación urbanística que permiten construir donde hasta hace poco era imposible.

La nueva Ley del Suelo ha abierto la puerta a levantar viviendas unifamiliares y alojamientos turísticos en terreno rústico, siempre que la Crotu dé su visto bueno, algo que ocurre en cerca del 80% de los casos según los datos de esta legislatura. El resultado ha sido una transformación radical del mercado del suelo rural en la región.
Las cifras no dejan lugar a dudas. Las transacciones de suelo rústico en Cantabria se han duplicado en cinco años, pasando de poco más de 1.500 operaciones en 2020 a más de 3.200 en 2025, según el Instituto Nacional de Estadística. Y los precios han seguido el mismo camino.
Los portales inmobiliarios ofrecen ya un paisaje inédito: parcelas en Ribamontán al Mar a 54 euros el metro cuadrado, fincas en Santillana del Mar con vistas a la costa a 45 euros, o terrenos en Laredo de uso agrario que superan los 40 euros por metro. Todo en suelo que, en teoría, sigue siendo rústico.
El decano del Colegio de Arquitectos de Cantabria, Román San Emeterio, lo explica sin rodeos: estos terrenos «ya no tienen precio de rústico». La elevada demanda, impulsada por las expectativas de poder construir en ellos, ha roto los esquemas tradicionales de valoración.
El precio medio de una finca rústica sin protección especial ronda los diez euros el metro cuadrado. Pero esa cifra puede multiplicarse por cinco o seis cuando el terreno tiene vistas al mar, buena orientación o está cerca de la costa. La exclusividad, dicen los profesionales del sector, es lo que busca el comprador.
Este fenómeno no es exclusivo de Cantabria. En el conjunto de España, el capital prestado para hipotecas sobre fincas rústicas ha rozado los 328 millones de euros, casi el doble que el año anterior. El crédito rural vive un boom mientras el mercado de vivienda tradicional pierde dinamismo.
En Cantabria, los precios del suelo rústico por metro cuadrado subieron un 15% en un solo año según el Consejo General del Notariado. Una subida que, de no mediar una regulación más estricta, los expertos no ven cerca de frenarse.
Más noticias de Santander
Las goteras de El Sardinero seguirán este invierno: el estado del estadio complica aún más las obras de la cubierta
Torrelavega vuelve a desfilar en la Gala Floral con su primera carroza propia en 25 años
Molledo honra por fin al genio que cambió el mundo: Torres Quevedo será Hijo Predilecto del municipio que le vio nacer