Los servicios de urgencias de Cantabria atraviesan el periodo estival más intenso que se recuerda. Los hospitales y los centros de atención primaria acumulan colas, pasillos llenos y esperas que pueden superar las cuatro horas, mientras los equipos sanitarios trabajan al límite para dar respuesta a una demanda sin precedentes.

Solo en el Hospital Universitario Marqués de Valdecilla, la actividad ha crecido un 24% respecto a un mes habitual. Durante julio, el centro llegó a superar los 500 pacientes en un mismo día, alcanzando su pico máximo el día 20 con 544 atendidos en adultos, a los que se sumaron casi un centenar de menores en pediatría. En un fin de semana reciente, los servicios del Sistema Cántabro de Salud registraron más de 6.000 urgencias entre sábado y domingo.
El perfil de los casos en verano cambia respecto al resto del año. Predominan las patologías consideradas banales: traumatismos, contusiones, problemas digestivos, infecciones de orina y picaduras. Aun así, la presión es tan elevada que quienes acuden en horario de máxima afluencia, entre las once de la mañana y las ocho de la tarde, pueden pasar hasta cinco horas desde el triaje hasta ser atendidos en consulta o box.
La situación se complica cuando la atención requiere ingreso. La escasez de camas disponibles genera un efecto embudo que dificulta la fluidez del servicio. En esas circunstancias, los médicos han tenido que salir a explicar la situación a los pacientes en sala de espera y recordarles la posibilidad de acudir a los Servicios de Urgencias de Atención Primaria, los conocidos como SUAP.
Son precisamente los SUAP los que más están acusando el golpe. Su actividad ha subido más de un 40% y los fines de semana llegan a duplicar su carga habitual. Desde el sector profesional los definen como «el dique de contención de la avalancha de urgencias no demorables», y el propio consejero de Salud ha reconocido que son los que «están soportando de verdad los incrementos».
La falta de médicos disponibles agrava el panorama. Pese a que existía margen para ampliar contratos, no se han podido cubrir todas las plazas por escasez de profesionales. La plantilla que afronta este verano es prácticamente la misma que la del resto del año, pero con una demanda muy superior.
De momento, la Consejería asegura que no ha sido necesario reabrir camas cerradas por el plan de verano. Los equipos resisten, pero el margen se estrecha cada día que pasa.
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