La avenida Virgen de la Montaña es una de las vías comerciales más activas de Cáceres. Unos treinta negocios —bares, restaurantes, farmacias, ópticas, tiendas y centros de estética— conviven en el tramo comprendido entre la avenida de España y la calle Colón. Pero el anuncio del alcalde Rafa Mateos de iniciar en septiembre una gran remodelación urbana ha instalado entre sus propietarios y empleados una mezcla de incertidumbre y preocupación.

El proyecto prevé levantar la calle para unir el bulevar con la acera y crear un amplio paseo peatonal de 14 metros, mantener una calzada de doble sentido y peatonalizar la aledaña calle León Leal. Los trabajos se extenderán hasta el año 2028.
El problema, coinciden los afectados, no es la reforma en sí, sino la falta de información. Nadie del Ayuntamiento se ha acercado a explicar cómo y cuándo se desarrollarán los trabajos, ni en qué orden ni por qué tramos.
Manuel Velarde, empleado de Óptica Barrau desde hace once años, lo resume con claridad: no sabe cómo pasarán los coches, ni cómo afectará la obra al acceso al local, ni cómo atenderán a sus clientes de movilidad reducida. «Hay miedo, un corte de calle afecta a cualquier negocio», señala.
La preocupación se extiende también a los obradores y locales de alimentación. Álvaro Holgado, dueño del obrador Chef Alía, teme volver de las vacaciones de agosto y encontrarse las obras en marcha sin haber podido planificar nada. Para él, lo más urgente es saber si la calle estará cortada en Navidad, la campaña más importante del año. «Si me cortan la calle en Navidad, la facturación puede bajar un 50%», advierte.
En la hostelería, la inquietud se centra en las terrazas. Abraham Salas, del restaurante Malaje, reconoce que les han dicho que intentarán habilitar accesos y que las terrazas se colocarán donde se pueda. Pero esa imprecisión es precisamente lo que más preocupa: sin terraza, el modelo de negocio cambia por completo.
Los comerciantes no se oponen a la reforma. Reconocen que, cuando esté terminada, la avenida ganará en atractivo y calidad de vida. Lo que piden es un calendario claro, ejecutado por tramos y con comunicación directa por parte del Ayuntamiento antes de que lleguen las máquinas.
Por ahora, la empresa adjudicataria de la obra, Viales y Obras Públicas, no ha confirmado la fecha de inicio anunciada por el alcalde. Y el silencio institucional sigue pesando más que cualquier proyecto sobre el papel.
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