Emilia y José Ramón llevan media vida levantándose antes del alba para montar su puesto de ropa interior en el mercadillo de Lakua. Como ellos, docenas de vendedores ambulantes sostienen una tradición que, poco a poco, se va apagando en la capital alavesa.

Cada miércoles, el parking de Portal de Foronda se transforma en un centro comercial al aire libre. El clonc-clonc de los hierros que se van ensamblando rompe el silencio de las siete de la mañana. En hora y media, el matrimonio Jiménez-Jiménez, con ayuda de su hijo, monta dieciocho metros de tenderete repleto de bragas, sujetadores, calcetines y camisones. Aquí, más es más.
El mercadillo de Lakua-Arriaga es el más grande de Vitoria, con 92 puestos. Pero hace una década llegó a tener diez más. El de la plaza Simón Bolívar, donde los Jiménez también venden los jueves, ha pasado de 84 puestos a 78. Los números hablan solos.
«Mucho mirón y poco comprador», resume un vendedor cercano. La gente llega, toca, pregunta y se va con las manos vacías. Las plataformas de venta chinas online han cambiado los hábitos de consumo de forma brutal, y los mercadillos lo notan en la caja cada jornada.
Emilia empezó en este negocio a los 13 años. Su referente fue su suegra, la señora María Borja, que despachó calcetines en el viejo mercadillo de Arana hasta los 81. Ella no se ve con tantas fuerzas. Y menos viendo cómo evoluciona el panorama.
«Esta es una vida muy sacrificada para lo poco que se saca», reconoce mientras coloca perchitas con tangas y culotes de lycra. Además de Lakua y Simón Bolívar, el matrimonio trabaja en Salvatierra, Elorrio y Miranda de Ebro. Montando y desmontando, de un lado a otro, cada día de la semana.
El pronóstico de José Ramón no deja lugar al optimismo: si la tendencia no se frena, en media docena de años la venta ambulante habrá desaparecido de Vitoria. No lo dice con resignación, sino con la convicción de quien lleva décadas leyendo el mercado mejor que nadie.
El Ayuntamiento de Vitoria es consciente del problema y trabaja en una modernización de los mercadillos para adaptarlos a los nuevos tiempos. Si llegará a tiempo, está por ver. Mientras tanto, Emilia sigue colocando sus prendas bien a la vista, con la esperanza de que a alguien le entren por los ojos.
Más noticias de Vitoria
Tormenta con granizo y rachas de hasta 60 km/h amenaza Álava esta tarde: aviso amarillo hasta medianoche
Vecinos de varios municipios alaveses denuncian los tramos de carretera donde el ruido se hace insoportable
Colisión entre un camión y una furgoneta en la A-1 deja dos heridos en el término municipal de Asparrena