Lumbrales y Portugal se unen frente a la despoblación en el VII Encuentro Transfronterizo del Patrimonio

La Casa de los Condes de Lumbrales acogió este domingo un lleno absoluto en la segunda jornada del VII Encuentro Transfronterizo del Patrimonio, una cita que reúne cada año a autoridades, colectivos sociales y expertos de ambos lados de la Raya para poner en valor los recursos compartidos entre España y Portugal.

Lumbrales y Portugal se unen frente a la despoblación en el VII Encuentro Transfronterizo del Patrimonio

El acto clausuró así las dos jornadas del encuentro, cuya primera sesión tuvo lugar el sábado en la localidad portuguesa de Figueira de Castelo Rodrigo. Este emblemático espacio histórico de Lumbrales, capital del Abadengo, rinde homenaje a Ricardo Pinto da Costa, impulsor de la Línea del Duero y primer conde de la villa, símbolo de la histórica colaboración entre ambas naciones.

La iniciativa está organizada de forma conjunta por Associação Ribacvdana, Iniciativa Vetonia y Poblando Abadengo, con el respaldo de la Câmara Municipal de Figueira de Castelo Rodrigo y el Ayuntamiento de Lumbrales.

El alcalde de Lumbrales, Carlos Pedraz, fue uno de los protagonistas del acto y quiso dejar claro el mensaje central del encuentro: «La Raya no es frontera, la Raya es un nexo de unión entre dos pueblos separados o unidos por el Águeda y por el Duero, como lo queramos llamar». Pedraz destacó la importancia de que iniciativas privadas y públicas trabajen juntas para mostrar los vínculos que comparten estos territorios.

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El reto demográfico centró buena parte del debate. El regidor puso en valor el trabajo de asociaciones locales como Hola Pueblo e Iniciativa Vetonia, y presumió de un dato esperanzador: el Colegio Público Liminares ha pasado de 67 alumnos en 2020 a 117 en la actualidad, seis años consecutivos creciendo en matriculación, un hito que calificó de excepcional en el conjunto de la comunidad autónoma.

Pedraz también subrayó el papel de la inmigración en esta recuperación demográfica, mostrándose «orgulloso y encantado» de recibir a nuevos vecinos que llegan a trabajar y a integrarse en una comunidad que necesita relevo generacional.

Sobre el patrimonio, el alcalde fue claro: su valor no reside solo en lo que conserva, sino en lo que representa. «Nos dice que durante siglos estos pueblos han trabajado como si fueran uno, lo vemos en la música, en la danza, en las construcciones».

El encuentro cerró con el mensaje compartido de que la frontera más importante no está en los mapas, sino en la voluntad de seguir construyendo juntos.