Centenares de personas de distintas localidades segovianas se concentraron este sábado en la avenida del Acueducto para decir basta a la proliferación de macroplantas de biometano en la provincia. La convocatoria, impulsada por la asociación Stop Biogás Segovia, reunió a vecinos de Cantimpalos, Cantalejo, Cuéllar, Muñoveros, Navas de Oro, Pinarejos, Valverde del Majano, Villacastín, Yanguas de Eresma y otras localidades bajo un mensaje claro: este modelo industrial no es desarrollo, es destrucción.

La protesta refleja el malestar creciente ante los más de quince proyectos de plantas de biometano a gran escala que aspiran a instalarse en distintos puntos de la provincia. Los manifestantes denuncian que estas iniciativas llegan sin una planificación territorial que las ordene, sin normativa específica que proteja el medio rural y sin información veraz para los ciudadanos afectados.
Las quejas apuntan a impactos concretos y documentados: contaminación del aire por olores, riesgo para los acuíferos por el vertido de nitratos procedentes de los purines, pérdida de suelo fértil y un tráfico intenso de camiones que saturan las carreteras locales con cientos de miles de toneladas de residuos. «No es economía circular», insisten los vecinos, señalando que el gas producido viaja por gasoductos lejanos mientras los residuos generan un ir y venir constante de vehículos pesados.
Tampoco se creen la promesa del abono barato ni la solución a los purines. Según el manifiesto leído en la concentración, el 95 por ciento de los residuos que entran en estas instalaciones salen como digestato, con el cien por cien de los nitratos intactos. La realidad, subrayan, es que este modelo favorece la expansión de la ganadería intensiva y amenaza la salud y el futuro de las comunidades rurales.
Los asistentes reclamaron la aplicación del principio de precaución y exigieron a instituciones y representantes públicos que paralicen de forma inmediata aquellos proyectos que no cuenten con las debidas garantías ambientales, sanitarias y sociales.
Stop Biogás Segovia dejó claro que no se opone al desarrollo del mundo rural ni a buscar soluciones energéticas sostenibles. Lo que exigen es que las decisiones que afectan a sus pueblos se tomen con transparencia, participación ciudadana real y respeto por quienes allí viven y trabajan.
El mensaje de la tarde fue unánime: la defensa del agua, el aire, el paisaje y la dignidad de los pueblos es una responsabilidad de todos.
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