El puerto de Malangosto, enclavado en plena sierra segoviana, volvió a ser escenario de una de las tradiciones más singulares y elevadas del país. La romería que une historia medieval y devoción popular regresó este verano para reunir a cientos de personas en uno de los puntos más emblemáticos del Sistema Central.

La figura del Arcipreste de Hita, el clérigo y poeta medieval Juan Ruiz, autor del célebre Libro de Buen Amor, presidió de nuevo este encuentro que cada año convoca a vecinos, senderistas y amantes de la cultura entre cumbres y tradición. Su vinculación con estos parajes de la sierra segoviana es parte fundamental del alma de la celebración.
Malangosto, situado a gran altitud en la provincia de Segovia, alberga lo que se considera la romería más alta de Europa, un título que añade aún más valor a un evento que combina el fervor popular con el patrimonio literario y etnográfico de la región.
La jornada, celebrada el pasado 3 de agosto, congregó a participantes llegados desde distintos puntos de la provincia y de fuera de ella. El paisaje de alta montaña sirvió de telón de fondo para una fiesta que mezcla el recuerdo al Arcipreste con la música, la gastronomía y la convivencia entre generaciones.
Para muchos de los asistentes, la subida a Malangosto es ya un ritual veraniego ineludible. Las familias, los grupos de amigos y las asociaciones culturales se dan cita año tras año en este espacio donde la historia medieval cobra vida entre el viento de la sierra y el sonido de las campanas.
La romería mantiene vivo un legado que supera los siglos. Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita, recorrió estos caminos de montaña en el siglo XIV, y su presencia simbólica sigue siendo el hilo conductor de una celebración que ha sabido conservar su esencia popular sin renunciar a crecer en repercusión y asistencia.
Segovia suma así otra cita imprescindible en su calendario festivo y cultural del verano, una que trasciende lo local para convertirse en referente a escala europea. Malangosto no es solo un punto en el mapa: es un lugar donde el tiempo parece detenerse y donde la provincia se reencuentra con lo mejor de su historia.



