Menorca se queda sin sitio para sus futuros técnicos: 450 jóvenes esperan una plaza de FP que no llega

La Formación Profesional vive en Menorca un momento de máximo interés ciudadano, pero los institutos de la isla no dan abasto. Al término de la primera fase del proceso de admisión para el próximo curso, unas 450 personas permanecen en lista de espera sin haber conseguido una plaza en ningún ciclo formativo. La cifra duplica la registrada hace apenas dos años, cuando los aspirantes sin plaza rondaban los 200.

De ese total, aproximadamente 420 solicitudes corresponden a ciclos de grado medio. En concreto, 17 de las 27 titulaciones de ese nivel que se ofertan en los institutos de Educación Secundaria de Menorca tienen lista de espera activa.

El IES Cap de Llevant de Maó es el centro que mayor presión acumula, con 218 alumnos en espera, 194 de ellos para enseñanzas de grado medio. Entre los ciclos más solicitados destacan el de Cuidados Auxiliares de Enfermería, con 85 aspirantes pendientes entre sus grupos de mañana y tarde, y el de Guía en el Medio Natural y de Tiempo Libre, con 58 personas esperando un hueco en un único grupo de 28 plazas. Esto significa que dos de cada tres interesados en este ciclo se quedan fuera.

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El director del centro, Jaume Bonet, que también preside la Asociación de Directores de Educación Secundaria de Menorca, atribuye este boom a un cambio de percepción social profundo. La FP ya no se ve como una segunda opción, sino como una vía directa hacia el mercado laboral y, para muchos, como el primer peldaño hacia estudios superiores e incluso la universidad.

Los ciclos del ámbito sanitario concentran buena parte de la demanda. Además de Enfermería, títulos como Técnico en Atención a Personas en Situación de Dependencia o Técnico en Farmacia y Parafarmacia registran colas de aspirantes. A estos se suma el ciclo de Instalaciones Eléctricas en el IES Pasqual Calbó i Caldés, otro de los centros con oferta amplia de grado medio en la isla.

Ante la pregunta de por qué no se amplían los grupos, la respuesta apunta a un proceso burocrático lento. Los centros estudian la demanda durante el primer trimestre y elevan sus propuestas de ampliación a la Conselleria de Educació, pero abrir un nuevo grupo implica recursos, espacios y docentes que no siempre están disponibles a tiempo.

Mientras tanto, cientos de jóvenes menorquines esperan que alguien renuncie a su plaza para poder dar el primer paso hacia su futuro profesional.