El técnico del Zamora CF se mostró animado e ilusionado en la víspera del arranque de la nueva temporada en Primera RFEF, transmitiendo confianza plena en el bloque confeccionado este verano.

A pocas horas de que el balón vuelva a rodar en el Ruta de la Plata, Óscar Cano compareció ante los medios con el semblante sereno y la palabra encendida que le caracteriza. El entrenador granadino dejó claro que en el vestuario reina un ambiente inmejorable y que el club afronta el nuevo curso con más ganas que nunca.
Cano no quiso que la sombra de lo ocurrido la temporada pasada, con el episodio de Sabadell aún en el recuerdo de muchos aficionados, ensombreciera el presente. «No se puede vivir en la desgracia, hay que mirar hacia adelante», afirmó con determinación.
El preparador rojiblanco describió la temporada que comienza como una aventura llena de retos. Treinta y ocho jornadas con dificultades, alegrías y vaivenes, según sus propias palabras, que auguró que resultarán apasionantes para todos los que sigan al equipo.
Sobre el plantel reunido este verano, Cano no escatimó en elogios hacia el director deportivo David Vizcaíno. Reconoció que el club ha trabajado con los pies en la tierra, ajustándose a la realidad presupuestaria y a las circunstancias del mercado, donde varios jugadores acabaron saliendo o no pudieron ser renovados. Aun así, se mostró «muy contento» con el resultado final.
El técnico destacó que los fichajes realizados son jugadores complementarios entre sí, listos para actuar desde el primer momento, con dinamismo y con capacidad para dar estabilidad al juego. Un cóctel, dijo, que llega incluso en mejor estado del que él mismo esperaba al inicio de la pretemporada.
Óscar Cano también hizo una petición expresa a la afición y al entorno del club: unión. A su juicio, esa cohesión alrededor del proyecto será determinante para conseguir el máximo rendimiento a lo largo de la temporada.
Palabras como ascenso o play-off quedaron deliberadamente fuera de su discurso. El entrenador prefirió hablar de humildad, paciencia y ambición, los valores que, según él, deben guiar al equipo y que conectan directamente con la idiosincrasia de Zamora.
El Zamora CF se asoma al nuevo curso con la vista puesta en competir entre los mejores, sin presiones añadidas y con la ilusión como principal combustible.
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