Puerto celebra San Bartolomé a lo grande: bollos preñaos, paella popular y verbena hasta la madrugada

La parroquia de Puerto, en el concejo de Oviedo, vive estos días sus fiestas patronales con la energía y el sabor de siempre. La festividad de San Bartolomé, que el calendario católico sitúa cada 24 de agosto, reúne año tras año a vecinos del barrio y de otros puntos del municipio en torno a una celebración que combina gastronomía, música y tradición.

Puerto celebra San Bartolomé a lo grande: bollos preñaos, paella popular y verbena hasta la madrugada

Este sábado fue uno de los momentos más esperados. La comisión de festejos repartió nada menos que 250 bollos preñaos para acompañar la merienda popular en la carpa, una cita que arrancó con una animada sesión vermú y que terminó convirtiéndose en el punto de encuentro de familias, amigos y vecinos con ganas de fiesta.

Con el sabor del chorizo y el vino todavía fresco, muchos de los asistentes no tardaron en lanzarse a la pista cuando la verbena arrancó pasadas las once de la noche. La jornada estuvo a la altura de la del viernes, protagonizada por la Fiesta Remember, una noche de música de los años 80 y 90 en la que no faltaron los disfraces de época ni los coros colectivos a los grandes clásicos de aquellas décadas.

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En fiestas

El domingo trae el día grande. La jornada comenzará con una misa solemne en honor al patrón de la parroquia, seguida de la tradicional sesión vermú con la puya del ramu, uno de los rituales más arraigados de estas fiestas. La tarde se presenta larga e intensa, pensada para todos los públicos y todas las edades.

El broche gastronómico lo pondrá una gran paella popular con raciones para unas 250 personas, que servirá como nuevo punto de encuentro entre quienes viven en Puerto y quienes, pese a haber marchado hace años, no pierden la cita con San Bartolomé.

Y es que ese es quizás el mayor mérito de estas fiestas: su capacidad de reunir a gente que lleva en el corazón un rincón de Oviedo al que siempre merece la pena volver, aunque sea una vez al año, cuando el santo manda y el bollo preñao llama.