La Audiencia Provincial de Valladolid ha condenado a 15 años de prisión a un hombre declarado culpable de un delito continuado de agresión sexual contra su propia hija, que tiene reconocida una discapacidad del 33 por ciento. Los abusos comenzaron cuando la menor tenía tan solo cuatro años y se prolongaron durante más de dos décadas.

Quince años de prisión para el padre que abusó de su hija con discapacidad desde los cuatro años hasta la veintena

Los hechos se remontan a 1998. Desde entonces, el condenado forzaba a su hija a realizarle masturbaciones y felaciones de manera reiterada, aprovechando los momentos en los que la madre abandonaba el domicilio o se encontraba dormida bajo los efectos de su medicación. La familia residió en varios municipios hasta asentarse en Medina del Campo.

Cuando la víctima mostraba resistencia, el padre empleaba la violencia física: la sujetaba por las manos o por la cabeza y llegaba a golpearla con un cinto. Para someterla también recurrió a amenazas directas, llegando a apuntarla con un cuchillo o advirtiéndole de que, si no cedía, haría lo mismo con su hermana pequeña.

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La pesadilla llegó a su fin en 2021, cuando fue precisamente esa hermana, con 20 años entonces, quien denunció los hechos ante las autoridades. La víctima principal, que contaba con 23 años en aquel momento, no quiso en un primer momento relatar lo vivido. Su decisión cambió en septiembre de 2023, tras la muerte de su abuela paterna, figura a la que consideraba como una madre y cuya posible afectación había sido uno de los motivos de su silencio durante años.

En su declaración ante el tribunal, la mujer explicó que su hermana había presenciado algunos de los abusos y que su madre nunca supo lo que ocurría. También reveló que el acusado evitaba mantener relaciones con su esposa alegando cansancio, mientras continuaba abusando de ella.

Las secuelas son devastadoras. La víctima sufre trastorno por estrés postraumático, daño psicológico que afecta a su estabilidad emocional y un profundo daño social fruto del aislamiento y de una dinámica familiar gravemente disfuncional. Su recuperación ha requerido tratamiento psiquiátrico, con 180 días de perjuicio moderado y 8 puntos de secuelas por trastornos neuróticos reconocidos.

Un caso que recuerda, de forma estremecedora, cómo el abuso más grave puede prolongarse en silencio durante décadas dentro del propio hogar.

por Redacción Actualidad Vecinal

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