El Real Sitio de San Ildefonso vive estos días uno de sus momentos más esperados del año. Las fiestas de San Luis han arrancado con fuerza, congregando a vecinos y visitantes en torno a un programa repleto de tradición, gastronomía y espectáculo que no da tregua desde la mañana hasta bien entrada la noche.

La celebración arrancó oficialmente el viernes, aunque el ambiente festivo ya llevaba días calentando motores gracias a las peñas, auténticas protagonistas de estas jornadas. Son ellas quienes imprimen el carácter y la energía que distinguen a estas fiestas, organizando actividades y contagiando su alegría por cada rincón de la localidad.
La tradición marca el paso de esta celebración desde hace generaciones. La comparsa de gigantes y cabezudos recorre las calles animando a grandes y pequeños, mientras el traslado de la imagen de San Luis, acompañado por dulzainas y tamboriles, y la solemne procesión mantienen viva la devoción popular que da sentido a estas fechas.
El mundo del toro también tiene su lugar destacado. Los encierros diurnos y nocturnos, las sueltas de reses, los juegos con vaquillas y el certamen nacional de novilladas El Judión de Oro, organizado por la Asociación Taurina de Vecinos y Simpatizantes de La Granja, concentran cada año una gran expectación. Y como colofón, los tradicionales toros de fuego no podían faltar.
En la mesa, la gran judiada es la cita gastronómica por excelencia, un homenaje al judión de La Granja que reúne a cientos de comensales. A lo largo de los días festivos tampoco faltan la paellada popular, los vermuts con degustaciones, el gazpacho, el caldo casero y los bollos preñados, convirtiendo cada comida en un momento de encuentro y celebración.
La música llena todos los tiempos y espacios. Conciertos de pop, flamenco e indie, el festival de tributos con Las Divas del Pop y Pasión por el Ruido, verbenas, discomóviles y charangas garantizan que no haya un momento de silencio. Los más pequeños también tienen su espacio con parques infantiles, fiestas de la espuma y actividades acuáticas.
Una novedad este año es la ausencia del encendido de las fuentes del Palacio Real debido a la escasez de agua, aunque ello no ha frenado el ánimo de quienes llenan las calles de La Granja para vivir unas fiestas que, una vez más, demuestran que la tradición y la modernidad pueden caminar de la mano.
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