El Ayuntamiento de Segovia ha decidido retener las fianzas depositadas por los feriantes para cubrir los gastos de limpieza del recinto de La Albuera, después de que varios adjudicatarios dejaran sus parcelas llenas de basura y materiales al concluir las fiestas de San Juan y San Pedro.

El espacio ferial, ubicado entre el colegio Eresma y la ciudad deportiva de La Albuera, presentaba un estado deplorable una vez desmontadas las atracciones y los puestos que estuvieron activos durante la segunda quincena de junio. El pasado 3 de julio, una inspección conjunta del Servicio Municipal de Residuos, la empresa encargada de la recogida de desechos y la asistencia técnica constató que numerosas parcelas seguían ocupadas por residuos, pese a que las autorizaciones habían expirado el día anterior.
Ante esta situación, el alcalde José Mazarías publicó un bando en el que concedía a los responsables un plazo de 24 horas para dejar limpias las zonas que habían ocupado. El comunicado dejaba claro que, de no cumplirse el requerimiento, el Consistorio asumiría la limpieza de forma subsidiaria y repercutiría íntegramente el coste sobre los infractores.
El aviso no tuvo el efecto esperado. Ninguno de los afectados atendió el requerimiento en el plazo fijado, lo que obligó al Ayuntamiento a intervenir durante el primer fin de semana de julio para retirar los restos acumulados y devolver los terrenos a su estado habitual.
La factura, sin embargo, no correrá a cargo de las arcas públicas. El Consistorio descontará de las garantías económicas entregadas previamente por los feriantes la cantidad necesaria para sufragar los trabajos realizados. Estas fianzas están diseñadas precisamente para responder del buen uso de las parcelas y del cumplimiento de las obligaciones al finalizar el periodo de ocupación autorizado.
El bando municipal afectó a más de un centenar de parcelas y puestos repartidos por las distintas zonas del recinto ferial, lo que da una idea de la magnitud del problema registrado este año en La Albuera.
El episodio llega además en un contexto de tensión entre el Ayuntamiento y el colectivo de feriantes, quienes ya habían trasladado anteriormente su malestar al Consistorio por el estado general del recinto. La retención de las fianzas añade un nuevo frente a una relación que atraviesa un momento delicado.
