Una imagen casi imposible de ver en verano se repitió este domingo en la playa de Macarella. La cala, considerada una de las joyas del litoral menorquín y habitualmente abarrotada durante los meses estivales, apenas registró 16 bañistas a lo largo de la mañana del pasado 26 de julio, un dato prácticamente inédito en plena temporada alta.

La razón que apuntan los vecinos y visitantes que se acercaron hasta allí es la misma: el mal estado del agua. La suciedad visible en el mar habría actuado como el mayor disuasorio posible, alejando a los turistas y locales de una playa que en condiciones normales llega a saturarse con miles de personas al día.

Lo que sí tuvo una respuesta rápida fue la denuncia sobre el deterioro de la escalera de acceso a la cala. La queja llegó al Consell de Menorca, que trasladó el asunto a Costas, organismo competente en la materia, y la empresa pública Tragsa acometió las reparaciones necesarias en pocas horas. Un ejemplo poco habitual de agilidad administrativa que no ha pasado desapercibido.

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Mientras tanto, la web del Govern balear dedicada a la información sobre playas de las Islas sigue mostrando que Cala Galdana mantiene su bandera azul, cuando lo cierto es que la perdió el año pasado. Un error que genera confusión entre los usuarios y que todavía no ha sido corregido.

En un tono más positivo, la iniciativa de los miércoles refrescantes en la piscina municipal de Maó está resultando un éxito rotundo. Las plazas para la primera jornada se agotaron en cuestión de horas, demostrando que la propuesta ha conectado de lleno con la demanda ciudadana en los días de mayor calor.

Por otro lado, el enfrentamiento legal entre los empresarios del centro y el Ayuntamiento de Ciutadella por la peatonalización de Es Born sigue generando gran interés entre los profesionales jurídicos de la isla, que siguen el caso con atención y expectación.

Una semana, en definitiva, que deja señales preocupantes sobre el estado del mar en algunas zonas del litoral menorquín, y que recuerda que la calidad del agua es, en última instancia, el mayor activo o el peor enemigo de cualquier destino costero.