Los municipios de Villarcayo, Trespaderne y la Merindad de Valdeporres quieren hacerse con la propiedad de sus respectivas estaciones del antiguo ferrocarril del Santander-Mediterráneo. Las negociaciones con Adif se arrastran en todos los casos sin avances concretos, lo que impide a los tres consistorios planificar inversiones en esos edificios.

En Villarcayo, la presión vecinal fue el punto de partida. Las asociaciones de amigos de Villarcayo y La Amistad de Horna organizaron en 2018 una jornada de voluntariado en torno a la estación de Horna, la única de las tres que nunca se alquiló a Adif y que acumula años de abandono. En 2019, un taller municipal de jardinería adecentó el espacio, y los presupuestos participativos de 2023 incluyeron el arreglo del edificio. Según explica el alcalde Adrián Serna, entre 2019 y 2023 hubo contactos con Adif, pero la empresa solo ofrecía alquiler. Cuando Adif cambió de postura, el Ayuntamiento envió en noviembre del año pasado una solicitud formal de compra. En diciembre de 2025 recibieron respuesta con disposición para reunirse, pero desde entonces Adif no ha fijado fecha. El Ayuntamiento quiere rehabilitar los edificios y destinarlos a usos relacionados con la hostelería, programas de empleo o un museo ferroviario, según detalla Serna.
En Trespaderne, las negociaciones han llegado más lejos. Adif y el Consistorio cerraron el precio en 59.000 euros, aunque un problema en el Registro de la Propiedad, ya resuelto, retrasó la firma durante años. El municipio perdió una ayuda de 1,2 millones de euros ligada al cierre de Garoña al no contar aún con la propiedad, fondos que habrían servido para transformar el complejo en alojamiento, cafetería o área de autocaravanas. La alcaldesa Begoña Lavín, en el cargo desde 2023, pidió apoyo al subdelegado del Gobierno Pedro de la Fuente en febrero de 2025, pero el contrato sigue sin cerrarse. Entre los usos que se barajan figura el de gimnasio para el antiguo Centro de Interpretación del Desfiladero de la Horadada.
La Merindad de Valdeporres ha optado por una vía distinta. Hace aproximadamente un año inició un proceso de expropiación por justiprecio, con una valoración del edificio superior a los 100.000 euros. «Se ha hecho una oferta a Adif, pero no tenemos respuesta», explica el alcalde Bernabé Miras. El proyecto contempla retomar el área de autocaravanas con nuevos servicios y habilitar un albergue para peregrinos del Camino Olvidado y senderistas de la Vía Verde. Miras descarta invertir en el inmueble hasta no tener la propiedad.
Los tres alcaldes aguardan ahora respuesta de Adif sin plazo conocido.
Con información de Diario de Burgos provincia.



