Tres funcionarios agredidos en un solo fin de semana en la prisión de Mansilla: «Nos jugamos el tipo en cada turno»

La cárcel leonesa de Villahierro vivió uno de sus fines de semana más violentos con tres ataques a trabajadores penitenciarios en menos de 48 horas, lo que ha disparado las alarmas entre los sindicatos del sector.

Tres funcionarios agredidos en un solo fin de semana en la prisión de Mansilla: «Nos jugamos el tipo en cada turno»

El sábado, una supuesta urgencia médica protagonizada por un interno resultó ser una trampa simulada que terminó con dos funcionarios recibiendo patadas y cabezazos. Al día siguiente, durante el traslado de un recluso desde el módulo 4 al departamento de aislamiento, un tercer trabajador recibió un fuerte golpe del interno que conducía.

La Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) ha denunciado los tres incidentes y señala que no se trata de hechos aislados. Según el sindicato, son el resultado de «un sistema colapsado y masificado», y advierte de que la prisión ronda una ocupación del 127%, con un incremento de la población reclusa del 32% en el último año.

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Desde CSIF califican de «intolerable» la situación de vulnerabilidad que sufren los empleados y empleadas del centro, y apuntan directamente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, a la que acusan de «preferir mirar hacia otro lado mientras los módulos explotan». El sindicato lamenta que desde los despachos oficiales «se impone el buenismo de propaganda y los discursos bonitos», mientras la realidad dentro del centro es muy distinta.

Comisiones Obreras (CCOO) también ha condenado las agresiones y ha anunciado una medida de protesta simbólica: sus representantes no acudirán este año a los actos oficiales de la festividad de Nuestra Señora de La Merced, patrona de Instituciones Penitenciarias. El sindicato considera «incoherente» celebrar la festividad patronal mientras siguen sin respuesta sus principales demandas, en un contexto marcado por la escasez de personal, las vacantes sin cubrir, el aumento de las cargas de trabajo y el incremento de las agresiones.

La situación en Mansilla refleja una tensión creciente que los sindicatos llevan tiempo denunciando y que, de momento, no encuentra respuesta por parte de la administración.