Un hombre acaba con la vida de un turista chileno de una puñalada en el cuello durante una noche de copas en Batán

La Audiencia Provincial de Madrid ha condenado a 15 años de prisión a un hombre por el asesinato con alevosía de un turista chileno al que clavó una navaja en el cuello en el interior de un bar del barrio de Batán la noche del 22 de diciembre de 2023.

Un hombre acaba con la vida de un turista chileno de una puñalada en el cuello durante una noche de copas en Batán

La víctima, que no tuvo oportunidad de defenderse, falleció tres días después, el 25 de diciembre, como consecuencia de una hemorragia masiva que derivó en infarto cerebral, parada cardiorrespiratoria y muerte cerebral. El Tribunal del Jurado concluyó por unanimidad que la agresión fue intencionada y que eliminó cualquier posibilidad de defensa.

Los hechos ocurrieron sobre las 23.00 horas en el establecimiento ubicado en la calle San Juan de Mata número 13. El acusado estaba en el bar acompañado de dos amigos cuando, de forma completamente sorpresiva, dejó el botellín que llevaba en la mano sobre la barra, metió la mano en el bolsillo trasero del pantalón, sacó una navaja y se abalanzó sobre el turista clavándosela en el lado izquierdo del cuello. Todo quedó grabado por las cámaras de seguridad del local.

Noticias de Madrid en tu WhatsAppGratis, sin registros y sin que nadie vea tu número.
Unirme al canal

Durante el juicio, el acusado alegó que sufrió un bloqueo mental y que «se le fue la cabeza». Afirmó no recordar haber sacado la navaja ni haber apuñalado a la víctima, y explicó que había sentido miedo ante los comentarios que el fallecido dirigió a una amiga suya. Sin embargo, la Fiscalía recordó que tras su detención había declarado que llevaba la navaja porque «no iba a perder más batallas».

El dueño del bar testificó que no había percibido ningún enfrentamiento previo y que el ambiente en el local era tranquilo. El Jurado descartó además, por ocho votos frente a uno, que la víctima hubiera acosado o intimidado al grupo de forma que justificara la reacción del agresor.

Tras la agresión, el condenado permaneció en el establecimiento, levantó las manos y reconoció ante los presentes haber sido el autor. Cuando llegaron los agentes, lo encontraron sentado con la navaja en la mano y la entregó sin resistencia. Esta actitud fue valorada por el tribunal como atenuante de confesión.

Además de los 15 años de cárcel, la sentencia impone al condenado una medida de libertad vigilada de cinco años una vez cumplida la pena. El tribunal rechazó todas las alegaciones de la defensa, incluidas las de trastorno psíquico, legítima defensa y calificación de los hechos como homicidio imprudente.