La pintora y psicoterapeuta Jenessa Goodman expone por primera vez en Europa una serie de dieciséis obras que fusionan el arte y la psicología en el Espacio Cultural Fábrica Codina de Maó. La muestra, inaugurada el pasado viernes, puede visitarse con cita previa durante todo julio y agosto.

Goodman, doctorada en Psicología y formada en Bellas Artes, llegó a Menorca hace un año y ha encontrado en la isla el lugar ideal para dar el salto a Europa con su trabajo. La exposición, titulada «Filamentos&Corrientes», ya había sido presentada en California, aunque con más piezas. Esta es su primera muestra en el continente.
Sus cuadros se construyen a partir de tres colores: el negro, el rojo y el azul. La técnica combina el gouache para las superficies y la tinta para las líneas más finas, un lenguaje visual que la artista utiliza para representar los mecanismos con los que las personas procesan la realidad, afrontan los traumas y crecen emocionalmente.
«Cada pieza es un momento, un periodo de eventos psicológicos, tanto los buenos como los difíciles», explica la propia Goodman. Sus obras no son ajenas a su propia historia personal, sino que nacen directamente de ella.
Uno de los elementos más llamativos de su pintura es la presencia de trenzas. De niña, en California, Goodman llevaba siempre el cabello trenzado como una forma de pasar desapercibida ante los demás. Con el tiempo, ese gesto cotidiano se convirtió en símbolo.
En sus cuadros, las trenzas aparecen deshaciéndose, una imagen que alude al momento en que una persona deja de necesitar esconderse y alcanza la libertad interior. Las redes y los tejidos también tienen un papel protagonista en su universo pictórico, como metáfora de la fortaleza que nace de la conexión entre los hilos y entre las personas.
Goodman asegura que su trabajo artístico es profundamente intuitivo, aunque siempre atravesado por su mirada profesional como terapeuta. Arte y psicología no se separan en su obra, sino que se alimentan mutuamente para dar forma a algo que va más allá de la imagen.
La exposición supone una oportunidad única para acercarse a una propuesta artística poco habitual en la isla, que invita al espectador a mirarse hacia adentro tanto como a contemplar los cuadros. La cita previa puede concertarse para visitarla a lo largo del verano.
