La madrugada del viernes se convirtió en una de las noches más violentas del verano en Menorca. Un reventón térmico, fenómeno que se produce cuando el aire caliente en contacto con el agua choca con una corriente descendente de las nubes de tormenta, desató vientos huracanados que arrasaron el levante de la isla con rachas que llegaron a los 121 kilómetros por hora.

La tormenta entró por la costa sur a medianoche y superó con creces las peores previsiones meteorológicas. Tanto es así que la Aemet llegó a activar la alerta roja sobre Menorca durante las horas más críticas de la madrugada, un nivel de aviso inusual en la isla.
Los daños se concentraron principalmente en los municipios de Maó, Sant Lluís, Es Castell y Alaior. En total, los bomberos y la brigada de carreteras sumaron cerca de 70 intervenciones antes de que llegara la tarde, la mayoría por árboles caídos sobre la calzada, farolas derribadas y desprendimientos de cubiertas.
En Maó, la plaza Esplanada y la Costa de Ses Voltes registraron numerosas caídas de pinos. En esta última vía, una farola cayó directamente sobre un vehículo estacionado. También resultó afectada una nave del polígono industrial.
Zonas como Es Canutells, Son Vitamina, Cales Coves y Cala en Porter vivieron una larga noche de angustia. En algunos núcleos residenciales, los vecinos quedaron atrapados sin poder salir con sus coches porque los árboles caídos bloqueaban las calles antes de que los equipos de emergencia pudieran retirarlos. Cala en Porter fue uno de los puntos que también se quedó sin suministro eléctrico.
El único herido registrado fue una menor que dormía en una vivienda de Alcalfar cuando la cornisa de un edificio abandonado contiguo se desprendió y afectó al dormitorio donde descansaba. La niña fue trasladada al Hospital Mateu Orfila, aunque sus heridas no revestían gravedad.
Ante el volumen de incidencias, fue necesario desplazar equipos de bomberos desde el parque de Ciutadella para reforzar a sus compañeros de Maó.
El temporal ha dejado también su huella en la agenda cultural de la isla, con la cancelación de las últimas jornadas del festival Ukalari Menorca Live a causa de los desperfectos causados por la tormenta.
Menorca cierra así el primer gran episodio de viento y lluvia de este verano con importantes daños materiales repartidos por el levante insular, pero con el alivio de que las consecuencias personales hayan sido mínimas.
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