Una turba de jóvenes foráneos agrede brutalmente a un vecino de Albillos durante las fiestas y obliga a suspender la sesión de DJ del día siguiente

Un hombre de entre 50 y 60 años tuvo que ser atendido por un equipo médico tras recibir una paliza de un grupo de entre 15 y 20 jóvenes en la localidad burgalesa de Albillos. El violento altercado ocurrió en la madrugada del viernes 28 de agosto, en plena Semana Cultural del municipio, y ha dejado al pueblo de unos 220 habitantes conmocionado y con el cierre de sus fiestas ensombrecido.

Una turba de jóvenes foráneos agrede brutalmente a un vecino de Albillos durante las fiestas y obliga a suspender la sesión d

Los hechos se produjeron durante una sesión de DJ programada de medianoche a las tres de la madrugada. El vecino agredido se acercó al grupo para pedirles que bajaran el ruido. La respuesta fue una lluvia de golpes en la cabeza y en casi todo el cuerpo.

La Guardia Civil acudió al lugar con varias patrullas para disolver el altercado, aunque hasta el momento no consta ninguna denuncia formal presentada por los hechos. La alcaldesa de Albillos, Nerea Arlanzón, asegura que los agresores no pertenecían al pueblo.

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El Ayuntamiento, junto a algunas peñas y asociaciones locales, venía organizando la Semana Cultural desde el 21 de agosto. Tras la agresión, decidió cancelar la sesión de DJ que estaba prevista para la noche del sábado 29 como medida de precaución.

«Da rabia que la gente del pueblo se quede sin actos organizados para ellos, pero no queríamos arriesgarnos», lamentó Arlanzón. La regidora añadió que tampoco es la primera vez que grupos llegados de fuera causan problemas: en años anteriores ya se registraron destrozos en mobiliario urbano como papeleras, bancos y contenedores, aunque nunca antes se había llegado a una agresión física.

«Esta es la gota que ha colmado el vaso, pero no podemos hacer más. Somos un pueblo pequeño y las patrullas de la Guardia Civil llegan hasta donde llegan», admitió la alcaldesa con resignación, apuntando la dificultad de garantizar una vigilancia constante en un municipio de tan reducidas dimensiones.

El incidente pone de nuevo sobre la mesa el debate sobre la seguridad en las fiestas de los pequeños municipios rurales, donde los recursos son limitados y la llegada de personas ajenas durante los eventos nocturnos puede convertirse en un problema de difícil gestión para unas administraciones locales con escasos medios.