El verano de 2026 avanza y los vecinos de los barrios de València no podrán disfrutar de las proyecciones de cine al aire libre que el Ayuntamiento prometió organizar. Una iniciativa aprobada por unanimidad en la Comisión de Cultura hace doce meses se ha quedado en papel mojado sin que se haya dado un solo paso para ponerla en marcha.

La propuesta, impulsada originalmente por el grupo municipal de Compromís, pedía la creación de un ciclo de películas al aire libre con el respaldo del Institut Valencià de Cultura y de la asociación de salas de cine AVECINE. El entonces concejal Pere Fuset anunció que la iniciativa se incluiría en la siguiente licitación municipal de servicios culturales, con especial atención al cine valenciano y en valenciano.
Un año después, la realidad es bien distinta. El consistorio ha justificado la parálisis alegando que el contrato de producción técnica vigente en 2026 no contempla actividades de cine al aire libre en verano, y que no se realizaron los trámites administrativos con la antelación necesaria.
La excusa resulta difícil de sostener a la vista de lo ocurrido en los últimos días. El propio Ayuntamiento sí encontró los medios para instalar una pantalla gigante con la que retransmitir la final del Mundial de Fútbol 2026, lo que pone en evidencia que la voluntad política puede acelerar cualquier trámite cuando existe interés real.
Lo más llamativo es que ni siquiera AVECINE, una de las entidades que debía ser parte del proyecto, ha recibido contacto alguno por parte del consistorio. Su presidente, Antonio Martí, reconoció en mayo que ningún representante municipal se había puesto en contacto con ellos, y subrayó que cualquier sala de la ciudad estaría dispuesta a colaborar.
Fuset no oculta su malestar. Asegura que Compromís aceptó retrasar la puesta en marcha al verano de 2026, en lugar de al de 2025, precisamente para dar tiempo al Ayuntamiento a prepararlo bien. Que hayan pasado doce meses sin que se haya hecho absolutamente nada, dice, demuestra que la unanimidad de entonces fue solo para el titular y no hubo voluntad real de cumplirlo.
A pesar de todo, el concejal deja una puerta abierta y anima al Ayuntamiento a actuar de inmediato con la colaboración de La Mostra para intentar salvar al menos alguna sesión en septiembre. El balón, de momento, sigue en el tejado del consistorio.
