Valseca se viste de fiesta para honrar a su patrona con días de música, procesión y convivencia vecinal

Valseca, el pequeño municipio segoviano enclavado entre la campiña y los caminos históricos de la provincia, celebra estos días sus fiestas patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción. Un programa cargado de tradición, música y encuentro intergeneracional que transforma sus calles durante el paso de julio a agosto.

El arranque oficial tuvo lugar el jueves 30 de julio con una tarde dedicada a los más pequeños. El parque infantil acuático y la gran fiesta de la espuma pusieron el tono festivo desde el primer momento, seguidos de los concursos de disfraces tanto para niños como para adultos, y una comida popular de huevos fritos, chorizo y lomo en los parques del Caño.

El viernes 31 marcó el inicio solemne de las celebraciones. El repique de campanas anunció oficialmente la apertura de los festejos mientras se colocaba la imagen de la Virgen en su carroza. La Plaza Mayor se convirtió en el corazón de la jornada con la charanga Jaleo, el corte y degustación de jamón y el pregón inaugural a cargo del Coro Parroquial Nuestra Señora de la Asunción, que tomó el balcón del Ayuntamiento ante sus propios vecinos.

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El sábado 1 de agosto fue el día grande. Los acordes de dulzaina y tamboril del grupo Aljibes recorrieron las calles por la mañana antes de la eucaristía solemne, cantada por el coro parroquial bajo la dirección de Jesús Garcimartín Palomares y oficiada por el párroco Helber Adán Daza. Después, la imagen de la Virgen salió en procesión acompañada de los bailes y joras tradicionales, en uno de los momentos más emotivos del programa. La orquesta La Resistencia animó la madrugada en la plaza Felisa Hernangómez.

El domingo 2 de agosto llegó con dianas, gigantes y cabezudos que devolvieron a los mayores a su infancia y llenaron de carreras y risas a los más pequeños. La jornada incluyó una misa en recuerdo de los difuntos y el encierro infantil con la ganadería Tirotateiro. La gran paella popular elaborada por Julián del Barrio reunió a vecinos y visitantes en los parques del Caño, ese espacio donde las fiestas alcanzan su dimensión más auténtica.

Valseca demuestra una vez más que sus fiestas son mucho más que un programa de actos. Son el momento del año en que el pueblo vuelve a ser pueblo, cuando quienes se marcharon regresan y quienes se quedaron abren las puertas. Una celebración viva que combina lo religioso, lo festivo y lo cotidiano con la naturalidad que solo tienen los pueblos que saben quiénes son.