Patricia Pérez Gómez, exgerente de la sala Black Bourbon de León, ha roto su silencio a través de un vídeo de más de diez minutos difundido en redes sociales en el que narra con detalle los casi cuatro meses de enfrentamiento burocrático que precedieron al cierre y posterior traspaso del local.

Todo comenzó el 23 de abril, cuando la Policía Local acudió por primera vez a la sala para informarle de que, a juicio del consistorio, no contaba con licencia para celebrar conciertos. La visita fue la primera de muchas. Cada semana, agentes regresaban al local, incluso en días en los que no había habido ninguna actuación y sin realizar en ningún momento mediciones oficiales de ruido.
Lejos de cruzarse de brazos, Patricia tomó medidas por iniciativa propia: redujo los decibelios de los conciertos a una horquilla de entre 80 y 85 y trabajó para minimizar la vibración por impacto. También recurrió a las asociaciones autonómica y nacional de salas de conciertos, de las que forma parte desde 2020, buscando respaldo y argumentos para demostrar que su actividad era perfectamente legal bajo la normativa vigente desde 2015 en Castilla y León, que reclasificó los bares musicales como bares especiales, categoría en la que se encuadra el Black Bourbon.
Nada de eso bastó. El 5 de junio llegó un documento municipal que advertía de las posibles sanciones. Ese día, según relata entre lágrimas, se derrumbó. Días después recibió la baja médica por crisis de ansiedad.
Lo que más le duele no es el cierre en sí, sino la forma. Patricia asegura que no consta ninguna denuncia formal por parte de la vecindad y que la policía nunca midió el ruido en ninguna de sus visitas. Dentro del propio ayuntamiento, dice, se encontró con dos posturas muy distintas: «Una parte lo veía, pero otra parte no lo veía».
El resultado fue la cancelación de todos los conciertos previstos para junio, el aviso a los grupos ya agendados y, finalmente, el traspaso del negocio. Una historia que termina sin multas, sin denuncias formales y con una empresaria de la cultura leonesa de baja por ansiedad.
Pese a todo, Patricia Pérez cierra su mensaje con un mensaje de resistencia para quienes la han apoyado, músicos, hosteleros y técnicos de sonido incluidos: el espíritu del Black Bourbon, asegura, no muere.



