Poza de la Sal desentierra su futuro: nuevo yacimiento romano y museo abierto antes de que acabe el año

La ciudad romana de Flavia Augusta, en Poza de la Sal, vive uno de sus momentos más prometedores. A partir del 1 de septiembre, un equipo de arqueólogos y restauradoras arrancará una nueva campaña para explorar un punto inédito del yacimiento y abrir por fin las puertas de un museo que permitirá al público conocer de cerca dos mil años de historia.

Poza de la Sal desentierra su futuro: nuevo yacimiento romano y museo abierto antes de que acabe el año

Al frente del proyecto sigue la arqueóloga Esperanza Martín, que esta vez contará con el apoyo del especialista en virtualización de patrimonio Zoilo Perrino y un grupo de siete restauradoras. Su trabajo durante los próximos dos meses será doble: restaurar las más de 9.000 piezas recuperadas en excavaciones anteriores y preparar una nueva intervención arqueológica en una zona todavía sin revelar.

Y hay una razón para ese secreto. El equipo necesita que el terreno permanezca intacto antes de realizar un análisis edafológico del suelo. Martín ha explicado que no quieren que nadie pase por la zona antes de encontrarla «virgen». Además de ese estudio, prevén obtener muestras químicas, carpológicas y polínicas para llevar a cabo una exploración lo más completa posible.

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El otro gran objetivo es la apertura del museo, que se instalará en la segunda planta del Centro de Interpretación de las Salinas. El espacio combinará piezas originales halladas en el yacimiento con reproducciones en tres dimensiones de edificios públicos y privados de la época. También habrá una gran maqueta que mostrará el urbanismo ortogonal de Flavia Augusta, con sus calles e ínsulas perfectamente trazadas.

Los visitantes podrán además ver y tocar reproducciones de objetos que hoy forman parte de colecciones privadas o se conservan en otros museos. El recorrido se completará con vídeos explicativos y actividades pensadas especialmente para los más pequeños.

La campaña anterior dejó resultados muy positivos. Se localizaron abundantes restos en uno de los edificios más grandes de la ciudad romana, un espacio vinculado a la captación de agua que estuvo en uso durante cuatro siglos, desde el siglo I hasta el IV después de Cristo, primero de forma aparentemente pública y después en manos de un particular con recursos económicos.

Flavia Augusta sigue guardando secretos bajo la tierra de Poza de la Sal. Este otoño, quizás, deje de ocultar alguno más.